jueves, marzo 31, 2011

James - She's A Star [Live] (Sub. Español)



Hay recuerdos que a uno, definitivamente, lo marcan. Allá en los lejanos años noventa (hace más de una década), yo era un cachimbo tonto que creía que simplemente por ser de San Marcos iba a cambiar el mundo. Ah, tonto yo, habría de descubrir que uno tiene que reventarse el corazón, el hígado y la ilusión para poder entender que el mundo no es una serie de cable, sino una sucesión de eventos que te llevan de la mano por los lados más inesperados, más increíbles, más desalentadores y más esperanzadores que pudieras imaginar. Mis amores primeros se casaron, mi amigo murió de sida desangrado sobre su cama, quien pensaba sería el mejor arqueólogo del Perú terminó enriquecido con su flota de taxis, la mujer que quise con todo mi corazón terminó odiándome tanto como yo a ella, mis amigos envejecieron, visité a un par en una clínica de desintoxicación, a otro lo encontré entrando a alcólicos anónimos, mientras sus padres agachaban la cabeza, cantamos a rabiar un millón de veces, fuimos jóvenes y hermosos, fumamos hierba (que a mí me cae recontra mal) los vi saltar, reir, llorar, saltar otra vez, correr por la avenida venezuela cantanto una de twisted sister, y hoy, ayer para ser exactos, James hizo lo que mi mayor voluntad jamás había hecho: darme cuenta que han pasado 20 años, que el tiempo se nos fue, que estamos cada uno en lo suyo, que somos felices "a pesar nuestro", que cada quien hizo lo que pudo... que cada quien busco su pequeña estrella para sonreir... Yo, mis amigos lo saben, fastidiaba a una hermosa chica allá por los noventas, una chica de otra facultad que no me conocía, que me sonreía, que era pura sonrisas. Tuvieron que pasar 15 años para volver a encontrarla, para volver a escuchar su risa llenar mi vida, para llamarla a mitad del concierto y cantarle: tú eres mi estrella. Regresar por la javier prado anoche no fue un retorno cualquiera, fue volver otra vez de 20 años, con la media conrisa en la cara, cantando a toda voz con mi amigo escritor (también noventero) comprender que anoche no teníamos 36 años, que teníamos eternos 20, que volvimos atrás, que crecimos, pero que algo quedó anclado en aquellas noches perdidas de la avenida larco, donde juntar cinco soles con la novia para compartir unas papas fritas era la mejor maravilla del mundo. Donde leer poesía a las 3 de la mañana en la bajada balta y meterse al mar desnudo luego era no un acto estúpido ni loco: era algo que, como una cicatriz que te roba una sonrisa, volvería a recordar, 20 años después. Y aquí estoy, porque sé que también, en cualquier oscuridad, y de cualquier manera, para alguien también soy una estrella.

domingo, marzo 27, 2011

Madame Butterfly - Maria Callas

Anna Sofia Cecilia Kalogeropoulos; Nueva York, 1923-París, 1977) Soprano estadounidense de origen griego. Convertida en un mito que sobrepasa con mucho el estrecho círculo de los amantes de la ópera, a ello han contribuido, sin duda, su portentosa voz, capaz de los matices y colores más insospechados, y su personal forma de abordar la interpretación de los personajes en escena. Verista, sensual y moderno, su estilo revolucionó los usos y costumbres de los grandes divos y divas de su época, mucho más estáticos en sus movimientos. También ayudaron a la gestación del mito, en buena medida, su desdichada vida privada y su prematura muerte. Acaban de enviarme este disco de Maria Callas: Madame Butterfly (una de mis favoritas), impresionante sobre todo por la limpieza del sonido (mucho más nítido que el que oirán en el video), así que acá los dejo con una de las piezas. Si quieren más, dense una vuelta por el riel de Maria Callas en el youtube.

sábado, marzo 19, 2011

De terremotos y algo más...


La tecnología ha avanzado a pasos agigantados durante las últimas décadas, pero aún es incapaz de prevenir con algo de tiempo útil desastres tan terribles como el terremoto que ha devastado al Japón hace un par de semanas. Señal de los tiempos, que le dicen, estos dos últimos años han estado signados por desastres naturales tan terribles como el último (que incluso provocó un tsunami que unió a todo este lado del Pacífico en una movilización de defensa civil que no se ha visto en décadas), el terremoto de Chile, Nueva Zelanda, Haití, Turquía o las Islas Salomón, solo por mencionar algunos (en total fueron 21 sólo en 2010, aunque no todos causaron víctimas mortales debido a la localización de sus epicentros). Sumado a esto ha sobrevenido una oleada de información que está buscando aterrorizar a la población (imagino que esa es la intención sobre todo después de leer los últimos mensajes llegados a mi correo que anuncian estos eventos como el inicio del fin del mundo), y que han empezado a crear en la prensa amarilla titulares tan jalados de los pelos como “Así será el fin del mundo” con foto incluida de gente levitando hacia el infinito –y más allá– que terminarán, según unos, en naves marcianas y, según otros, en la quinta paila del infierno. Y la cosa va más allá de una broma de mal gusto, porque han empezado a aparecer sectas que, volante aparecido bajo la puerta de la casa, asegura tener la clave para estar dentro de los “escogidos” que no morirán en la hecatombe final. Me gustan algunas series del cable, y a veces nos pasamos largas tardes viendo temporadas completas con mi chica, en maratones que, de llegar el fin del mundo, seguro nos pescarían a mitad de una carcajada viendo The Big Bang Theory o Dexter. Pero una de esas series es 4400, esa serie donde aparecen (cómo no) en Estados Unidos, 4400 abducidos durante diferentes épocas. Si recuerdan bien las noticias esotéricas post atentado del 11 de setiembre (convertido en hito histórico por la prensa y en un referente numérico que los amantes del esoterismo han tomado como “clave” según las profecías de Nostradamus o los Mayas), la aparición de ovnis o de la figura del diablo en la humareda inicial al explotar el avión contra la primera Twin Tower provocaron las alarmas iniciales de ir atando cabos que conducen, inevitablemente, a vincular todos los últimos desastres como señales del fin del mundo. Sea o no verdad (a estas alturas ya dudo de todo y tengo un par de gorros en cucurucho de papel platino por si las moscas), es mejor estar prevenido, tener a la mano el equipo básico (linterna, botiquín, una radio a pilas –de esas que cuestan 10 soles en el mercado de Jesús María– y una manta de polar en una mochila) a la mano, tener cabeza fría para ir a un lugar seguro previamente ubicado y nada: esperar a que todo pase. Aunque cuando nos llegue la hora nos llegará (como en la famosa fábula del emperador chino al que un profeta le dice que un león le quitará la vida a su único hijo varón y este lo encierra en una habitación de madera donde le pintan a todos los animales del mundo y el niño, niño al fin, golpea la imagen del león y una astilla se introduce en su piel, esta se infecta y muere, irremediablemente, por culpa de un león). Mientras tanto, prevenir sería bueno, y es nuestra mejor opción (tal vez la única).

James - Say Something