miércoles, diciembre 30, 2015

Audio entrevista: Claudia Salazar "El Perú sigue siendo el último bastión de la Colonia"

Escritora Claudia Salazar Jiménez

Claudia Salazar Jiménez vive hace once años en Nueva York, donde se dedica a la docencia y la escritura. Su primera novela “La sangre de la aurora” (2013), le valió no sólo el reconocimiento de la crítica sino también de los lectores de varios países a donde fue llegando el libro, además de obtener el Premio de las Américas en 2014. Con tres ediciones peruanas agotadas y una nueva por salir próximamente, una edición en Argentina y su próxima publicación en traducción en los Estados Unidos, esta novela impacta por el tratamiento que sobre los años de terrorismo y violencia política que vivió el Perú, ha desarrollado la escritora en la voz de tres mujeres marcadas por un mismo destino: las múltiples formas de la violencia contra la mujer.

Salazar Jiménez es, además, antologadora de “Voces para Lilith”, una colección de antología de temática lésbica escrita por poetas y narradoras que no necesariamente son lesbianas –acota la antologadora-, y de “Escribir en Nueva York. Antología de narradores hispanoamericanos”. De una visión aguda sobre la realidad nacional, conversamos con ella sobre cómo percibe al Perú y la ciudadanía, en esta nueva forma “agresiva” de convivencia local (desde el tráfico, los peatones, hasta la forma en que se aplica la justicia), y de sus libros, principalmente de “La sangre de la aurora”, cuya temática (el de la violencia de los años del terrorismo) algunos escritores y comentaristas han calificado erróneamente como “un tema agotado”.

Activista en favor del reconocimiento de los derechos civiles para la comunidad LGTB, Jiménez Salazar cuestiona el tratamiento que sobre el tema ha ejercido el Estado, principalmente la férrea oposición de la Iglesia católica y las formas en que se realizaron las primeras marchas de la comunidad gay en Lima exigiendo derechos que, en países como Argentina o Chile, son ya reconocidos.

De estos y otros temas interesantes conversamos con Claudia en este último programa del año de “Fahrenheit 051”, y que pueden escuchar en el siguiente podcast:




viernes, diciembre 18, 2015

VIDEO: "Estación Final", la historia de los peruanos que murieron en los campos nazis.

Hace algunos años el periodista Hugo Coya realizó un viaje a los campos de concentración nazi y preguntó si, por casualidad, habían muerto ahí algunos peruanos. Y habían. Este descubrimiento lo llevó a investigar en archivos y a buscar a los pariente vivos de quienes hubieran sobrevivido al holocausto, y escribió entonces "Estación final", un trabajo sobrecogedor, duro y crudo de lo que vivieron los prisioneros de aquellos campos mortales. 

Coya profundiza además en las relaciones que el Perú tuvo a nivel político con Alemania, y uno no puede dejar de asombrarse al leer, por ejemplo, la carta de excusa que envía Hitler al presidente peruano por no haber podido asistir a la inauguración del telégrafo.

Un trabajo que ya lleva 8 ediciones y que nos muestra el lado más oscuro del ser humano, de la guerra, de la esperanza por sobrevivir. Recomendado.

miércoles, diciembre 09, 2015

AUDIO: Entrevista a Paúl Llaque, el amigo íntimo de Jorge Ninapayta


Jorge Ninapayta de la Rosa (1957 - 2015)

Uno de los cuentistas más importantes que ha tenido el Perú en las últimas décadas es, sin duda alguna, Jorge Ninapayta de la Rosa (Nasca, 1957), que falleció el 8 de junio del año pasado, víctima del cáncer, dejando una gran cantidad de trabajos inéditos. Gracias a Paúl Llaque, amigo íntimo y con quien compartió sus trabajos literarios desde 2008 en un taller virtual y privado, es que tenemos ahora su última entrega: “El arte verdadero y otros cuentos”, libro que acaba de ser publicado gracias a Ediciones ESAN y PEISA.



Ninapayta era ya bastante conocido en el circuito literario nacional, gracias a sus premios y reconocimientos desde la década del 80. Pero no fue hasta la aparición del libro de cuentos “Muñequita linda” que generó un entusiasmo poco habitual: los críticos coincidieron en que el autor era un narrador prodigioso; Ricardo González Vigil consideró el libro como el mejor del año; dos cuentos («Muñequita linda» y «García Márquez y yo») se republicaron en cuanta antología del cuento peruano se editó; en la antología El cuento peruano 1990-2000 (Ediciones Copé), del mencionado González Vigil, se incluyeron no uno sino los dos cuentos citados de Ninapayta; la consagración internacional llegó cuando Seymour Menton situó a «Muñequita linda» como relato paradigmático de la narrativa del continente en su afamada antología El cuento hispanoamericano (México: FCE, 2003) y colocó a Ninapayta al lado de los grandes cuentistas de América Latina: Borges, Rulfo, García Márquez, Cortázar, Onetti.

Jorge Ninapayta ya no está entre nosotros pero ha dejado una novela inédita, una novela sin terminar y decenas de cuentos que esperamos vean la luz gracias al trabajo de Paúl Llaque, con quien conversamos en esta edición de “Fahrenheit 051″.
Una entrevista imperdible, que pueden escuchar y compartir en el siguiente podcast:


jueves, diciembre 03, 2015

Literatura fantástica: Gabriel Rimachi entrevista a Alberto Chimal (México)


Alberto Chimal, en Miraflores (Foto: Lima Gris)

Alberto Chimal (Toluca, México, 1970), es uno de los escritores latinoamericanos más importantes de los últimos tiempos. Autor de la novela novelas como "La torre y el jardín" (Finalista del Premio Rómulo Gallegos, 2013), cuentos, ensayos, dramaturgia, minificciones, novela gráfica, traducciones... su producción literaria es constante y cada año nos entrega sorprendentes novedades. Ha obtenido numerosos premios, entre ellos el "Premio Nacional de Cuento Nezahualcóyotl" (1996), el "Premio de Cuento Benemérito de las Américas" (1998), el "Premio Kalpa" (1999), el "Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí" (2002), entre otros tantos reconocimientos.


Su obra (que transita entre lo fantástico, lo insólito y lo urbano) le ha valido el reconocimiento de la crítica, que incluso ha llegaod a comparlo como el Cortázar del siglo XXI (aunque Chimal ríe y evita hablar de eso). Ha redefinido el concepto de lo fantástico como "literatura de la imaginación" y realiza talleres y brinda conferencias alrededor del mundo sobre el tema.

Alberto Chimal vino a Lima invitado por Librerías Ibero a presentar su más reciente entrega. "Los atacantes" (Páginas de Espuma, 2015); y la reedición de "El último explorador" (Fondo de Cultura Económica, 2014), dentro de la actividades programadas para la 36 Feria del Libro Ricardo Palma.
En Fahrenheit 051 tv conversamos con Chimal sobre la literatura fantástica, sus procesos creativos, su relación como escritor y ciudadano frente a la violencia que vive México y muchos temas más. Esperamos que disfruten de esta entrevista y la compartan.

PD: estoy gordo y cansado, ya me vi. Ha mejorado el audio, eso sí. Habrá que respirar hondo, tomar magnesol, evitar el mal humor y la mala sangre, hacer dieta y que salga el sol.



miércoles, noviembre 25, 2015

Gabriel Rimachi entrevista a Pablo Simonetti en "FAHRENHEIT 051"


"Ayer comenzó la demolición de la casa de mi infancia. Un amigo me puso sobre aviso. ¿Quiero ir a verla por última vez? Temo que brote la culpa por mi desidia al momento de venderla. Sin embargo aquí estoy, hundido en el asiento de mi auto, arropado con un chaquetón que me pesa y una bufanda que me quita el aire. Intento protegerme de este día de invierno y de cualquier otra inclemencia, ojalá conservar la sensación de que voy camino a espiar el final de una familia ajena".

Así empieza "Jardín", la última novela del escritor chileno Pablo Simonetti, quien estuvo de paso por Lima para asistir a la 36° Feria del Libro Ricardo Palma. "Jardín" cuenta la historia de una familia que decide vender la casa materna ante una oferta inmobiliaria que, poco a poco, se va tornando más oscura y agresiva. Cada uno de los tres hijos tiene una postura distinta de lo que significa para la madre el dejar un lugar que compartió durante más de cuarenta años junto a su esposo, los recuerdos que la acompañan, y sobre todo, su jardín, que es su principal motivo de orgullo por el tiempo y la dedicación que le ha brindado durante tantos años.

Una novela conmovedora, una crítica dura a este sistema inmobiliario que cambia el paisaje urbano de tantos barrios en toda América Latina semana a semana. Una historia donde la reflexión sobre el pasado, la memoria personal, el poder del dinero y las ambiciones, forman parte de un fresco de eso que llamamos modernidad

Con esta entrevista, además, empieza una nueva etapa en "Fahrenheit 051"; esperamos que la disfruten, la compartan y, sobre todo, los anime a buscar el libro y engancharse con la historia.

martes, noviembre 17, 2015

"Lima imaginada" 10 autores latinoamericanos recorriendo la ciudad (INGRESO LIBRE)

Los escritores invitados rodeados del equipo de Lima Imaginada

Lima ha sido el escenario de numerosas historias que han quedado en el imaginario del lector nacional, basta mencionar -al vuelo- textos de Vallejo, Martín Adán, Vargas Llosa, Fernando Ampuero, Ribeyro, Bryce, Higa, Oswaldo Reynoso, Congrains, Urteaga Cabrera, Niño de Guzmán, Goldemberg, Eslava, Carlos Calderón Fajardo, Fernando Iwasaki… para darnos cuenta de que cada uno ha puesto su visión y talento en retratar una parte de la ciudad, pequeños mundos donde se han desarrollado sus ficciones. 

¿Qué podrían contar de esta ciudad tan cambiante, ocho escritores latinoamericanos que, en su mayoría, la visitan por primera vez? Gracias al proyecto impulsado por la Dirección del Libro y la Lectura del Ministerio de Cultura, que dirige Ezio Neyra, y la Fundación para la Literatura Peruana, que dirige el cineasta Daniel Rodríguez Risco, el Ministerio de Cultura presentó hoy “Lima Imaginada”, un recorrido de autores latinoamericanos por distritos limeños que han sido seleccionados por los también escritores Johann Page y María José Caro, curadores del evento y anfitriones oficiales de esta primera edición, que ha contado con auspicio de la Municipalidad Metropolitana de Lima y el Centro Cultural España.

El recorrido en clave literaria, social y cultural por la capital del Perú, tiene como objetivo promover la creación literaria y propiciar el diálogo entre lectores y autores en una perspectiva comparativa entre nuestras ciudades latinoamericanas, buscando, en palabras de Paige “crear y dinamizar espacios de lectura no convencionales y motivar una reflexión y una práctica en torno al bien público”. 


Tomando como base este recorrido, los autores devolverán su experiencia y su visión de Lima desde su propia voz, en textos que podrán ser de ficción o no ficción, que serán publicados en abril del próximo año, según nos confirmó Ezio Neyra, artífice de este proyecto. Lima se convierte, así, en el escenario protagónico de la imaginación de estos autores cuyas temáticas transitan entre lo real y lo fantástico. Parte de esta experiencia estará a cargo de Juan Manuel Chávez. 

Los escritores presentes en el proyecto son: Andrés Ospina (Colombia), Mauricio Murillo (Bolivia), Enzo Maqueira (Argentina), Romina Reyes (Chile), Dazra Novak (Cuba), Solange Rodriguez Pappe (Ecuador), Carlos Velásquez (México) y Ramiro Sanchiz (Uruguay), el recorrido, diseñado por Johann Page y María José Caro, se desarrollará desde hoy hasta el 22 de noviembre y comprenderá los distritos de Lima, Rímac, Los Olivos, San Isidro, Miraflores, Barranco, Pueblo Libre y San Borja. Se han organizado mesas redondas gratuitas y encuentros entre los novelistas para intercambiar experiencias, conversatorios y recitales. 

Tomen nota en sus agendas:

Mesas redondas

Martes 17–Mesa Redonda 1: Escribir desde y sobre el Centro.
Esta conversación tratará sobre el rol que han cumplido los centros históricos en la conformación de una literatura sobre la ciudad y sobre el país. También ofrecerá pistas sobre cómo ha cambiado el papel que los centros históricos de las ciudades han jugado a lo largo de los años. ¿Qué significaban y qué significan hoy en día los centros históricos de ciudades que han mutado y se han expandido? ¿Qué rastros literarios podemos encontrar en las calles de los centros históricos?
Participan: Solange Rodríguez Pappe, Andrés Ospina, Enzo Maqueira, Dazra Novak.
Moderador propuesto: Yaneth Sucasaca

Miércoles 18- Mesa Redonda 2: Barrios literarios.
Esta mesa tratará sobre aquellos barrios de la ciudad que cargan con más rastros literarios. ¿Qué hace que una ciudad sea literaria? ¿Hay ciudades más literarias que otras? ¿Qué barrios son los más literarios de una ciudad y por qué?
Participan: Romina Reyes, Ramiro Sanchiz, Mauricio Murillo, Dazra Novak.
Moderador propuesto: Ezio Neyra.

Jueves 19-Mesa Redonda 3: Literatura y migración.
El viaje siempre ha sido uno de los temas centrales de la literatura universal y esta mesa tratará sobre el viaje y la literatura. ¿Cuál es la relación entre uno y otro? También se conversará sobre los procesos migratorios que han formado las ciudades latinoamericanas y el impacto social y cultural que estas migraciones externas e internas han tenido sobre la ciudad y sobre la literatura sobre la ciudad.
Participan: Carlos Velázquez, Mauricio Murillo, Solange Rodríguez Pappe, Ramiro Sanchiz.
Moderador propuesto: Jeremías Gamboa.

Viernes 20-Mesa Redonda 4: La ciudad que se fue: Literatura e Historia.
La ciudad como fuente inagotable de historias. ¿De qué manera la literatura aprehende la historia para crear historias a partir de ella? ¿Puede la literatura ser un registro histórico? ¿Qué la diferencia de la narración histórica? Se hablará también de la tradición de novelas históricas de cada uno de los países de los autores participantes.
Participan: Carlos Velázquez, Andrés Ospina, Enzo Maqueira, Romina Reyes.
Moderador propuesto: Jerónimo Pimentel

Toda la información sobre los eventos y lecturas en público la pueden encontrar en www.facebook.com/limaimaginada

Fernando Brugué: "Recuperar la memoria histórica es una obligación moral"


Ediciones Copé – PetroPerú acaba de publicar uno de los trabajos más importantes de las ciencias sociales peruanas, la reedición (corregida y aumentada) de “Historia del Perú Antiguo” de Luis E. Valcárcel, uno de nuestros máximos intelectuales del siglo pasado. La obra, que alcanzó cuatro ediciones, apareció por primera vez en 1967 bajo el sello de Juan Mejía Baca y se dejó de editar en 1984. Ahora, con fotografías inéditas, mapas, un estudio preliminar del arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras –otro ícono de las ciencias sociales-, y casi dos mil páginas reunidas en tres tomos, esta edición se convierte en un imprescindible para toda biblioteca.

Luis E. Valcárcel nació en 1891 y encabezó el movimiento más importante de la primera mitad del siglo XX: el Indigenismo, que desvió la mirada sobre la ciudad para enfocarse en las múltiples manifestaciones culturales del “Perú profundo” (y lejano, siempre tan lejano), que vivían en condiciones de pobreza a pesar de las positivas noticias del crecimiento económico y esa apertura a la modernidad. ¿Les suena conocido? Si se dan cuenta, el discurso y la historia muchas veces se repiten, por eso es importante conocer nuestro pasado (aunque suene a cliché). Al cumplir 90 años, en 1981, recibió las Palmas Magisteriales en el grado de Amauta como reconocimiento a su gran labor de investigación histórica, antropológica y arqueológica.

Esta es una publicación que se suma a otras tres presentadas durante 2015 (sus memorias, donde se reproducen la correspondencia que mantuvo con personajes tan importantes como Mariátegui o Vallejo), y que forma parte de un proyecto mayor: la recuperación de su archivo personal y la publicación de toda su obra completa. Esto ha sido llevado a cabo desde el Instituto Luis E. Valcárcel, que dirige su nieto Luis Fernando Brugué, con quien conversamos sobre este y otros temas vinculados a nuestro pasado inmediato en esta edición de “Fahrenheit 051” y que pueden escuchar en el siguiente podcast:


July Solís Mendoza: “Escribir poesía exige un trabajo arduo con la palabra”

Poeta July Solís Mendoza, autora de "Leche derramada"

July Solís Mendoza es literata de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y acaba de publicar su primera entrega en poesía: “Leche derramada” (Paracaídas, 2015), un trabajo donde explora la presencia de la muerte en los diferentes espacios de nuestra cotidianidad, y donde reflexiona sobre el aprendizaje y el descubrimiento propio de la vida.

Dice el libro: “La memoria es una criatura que, además de habitarnos y someternos desde el principio de nuestros días, posee la propiedad de de revivir -regenerarse- tras cada una de sus muertes. Cuando la poesía -la genuina poesía- se hace presente antes ella, puede convertirse en el cuchillo más filudo. De acuerdo a las intenciones del poeta, ya sea por librarse de una angustia o por dar rienda suelta al deseo, la carne de la memoria será escindida”.

Sobre esta primera entrega, su visión de la poesía actual (la de sus contemporáneos) y otros temas conversamos con July Solís en esta edición de “Fahrenheit 051″, que pueden escuchar y compartir en el siguiente podcast:

jueves, noviembre 05, 2015

"Mitad monjes, mitad soldados", el libro que destapó los casos de pederastia del Sodalitium en el Perú


Pedro Salinas. Foto: Jorge Luis Gómez

En nuestro programa 37 de “Fahrenheit 051″, conversamos con el escritor y periodista Pedro Salinas, autor -en colaboración con Paola Ugaz- de una de las publicaciones de investigación periodística más importantes del año: “Mitad monjes, mitad soldados”, trabajo que recoge el testimonio de treinta ex miembros del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC).
Dicho movimiento fue fundado hace más de cuatro décadas por Luis Fernando Figari Rodrigo, personaje siniestro, acusado de abuso sexual a menores de edad y que está ahora refugiado en Roma, lejos del alcance de la justicia peruana. “Lo único que no puede hacer un sodálite, es parir”, reza una de las máximas de Figari. Y es cierto. Los miembros del sodalicio podían hacer todo, aguantar todo, soportar todo, aún a costa de ellos mismos ¿Por qué? Porque el perverso sistema de sumisión, que las cabezas de esta secta habían desarrollado, los entrenaba para ello.

Y he allí tal vez la razón por la que estas denuncias han demorado tantos años en salir a la luz: desde que se ingresaba al sodalicio, el aspirante, normalmente de entre 13 o 14 años, era sometido a una serie de pruebas y vejaciones con el argumento de ir preparando su espíritu, ir forjando su carácter, o ir poniendo a prueba su fe. En realidad se trataba de alejarlos de sus familias, romper sus vínculos más cercanos, minar sus bases interiores, y luego aprovecharse de ellos.


Cada denuncia realizada al interior de la Iglesia ha sido sistemáticamente silenciada, por años, y los culpables han sido castigados con “retiros espirituales” en casas de playa o en la misma Roma. Los treinta testimonios que recoge Salinas en este libro son bastante duros, crudos, explícitos, y a pesar de ello uno no puedo sino imaginar –lejanamente pero con terror- el drama de cada una de las víctimas. Esto, al parecer, no es más que la punta del iceberg, pues con la publicación de este libro han aparecido más denuncias. El Ministerio Público ya tomó cartas en el asunto, pero el poder de la iglesia es grande e influyente en todos los niveles.

La reflexión final no puede ser más perturbadora: ¿en manos de quién dejamos a nuestros hijos? Una entrevista imperdible que pueden escuchar en el siguiente podcast:

Los Rolling Stones en Lima, 2016

martes, noviembre 03, 2015

ENTREVISTA. Eva Valero: "La literatura hace perdurables las ciudades en la memoria".


Investigadora de la obra de Julio Ramón Ribeyro, las “Tradiciones” de Ricardo Palma, autora de “El quijote en el Perú”, entre otros valiosos trabajos sobre Martín Adán, Blanca Varela, Clorinda Matto de Turner, Carlos Oquendo de Amat, la española Eva Valero Juan estuvo en Lima participando del I Congreso “El cuento en Hispanoamérica”, celebrado en la Casa de la Literatura Peruana el pasado fin de semana, para dar un taller sobre la ciudad y su relación con la literatura. Un evento que consolida más el gran trabajo que viene realizando esta institución, cuya agenda de actividades sorprende mes a mes, siempre positivamente. Conversamos entonces con Eva Valero sobre su amistad con el Perú y sus letras.

Tu relación con el Perú tiene una historia que nace desde y por la literatura.
Mi relación con el Perú nace en 1997 cuando empiezo mi trabajo de investigación doctoral sobre la obra de Julio Ramón Ribeyro; a partir de entonces trabajo en la obra de Ribeyro y después, sobre Lima en la literatura peruana, desde la fundación de la ciudad hasta la generación del cincuenta, que dio origen al libro “Lima en la tradición literaria del Perú”, así como la tesis doctoral dio lugar a “La ciudad en la obra de Julio Ramón Ribeyro”, en tanto que abordé la obra de Ribeyro desde el punto de vista del espacio urbano. Una tesis doctoral siempre marca el destino de una profesora –que es mi caso- y empecé a venir al Perú, primero por las efemérides ribeyreanas y luego por otros temas, como este, que es la celebración del Congreso el Cuento en Hispanoamérica, y que de paso nos sirve a los invitados para conversar y compartir con los colegas peruanos que trabajan en distintas universidades e instituciones.

¿Por qué crees que Ribeyro siga despertando el interés de escritores e investigadores? ¿Por qué Ribeyro no se agota?
Esa es una gran pregunta, fíjate que venía hablando de eso mismo ahora con Alonso Cueto, y decíamos que es un escritor que ha vencido todo aquello que de alguna manera, cuando estaba en vida, no le fue favorable, como el hecho de no ser el más vendido. Pero los grandes escritores terminan venciendo esos obstáculos y encuentran su lugar en la historia. Ribeyro es un caso entonces paradigmático, dueño de una prosa impresionante, su género principal fue el cuento. Quiero recordar ese último cuento inédito que apreció en Seix Barral, “Surf”, donde reflexiona sobre la escritura, sobre la búsqueda del estilo definitivo ; de alguna manera, la ola en la que escogió subirse, y la que le ha traído hasta esa “eternidad” con que se cierra el relato, y no sólo en Perú. Ribeyro es un escritor reconocido y querido, lo demuestran los lectores y la cantidad de trabajos y tesis doctorales a las que he podido asistir, por ejemplo en junio en la Complutense de Madrid la tesis de Paloma Torres, y ahora en noviembre se leerá en Francia la de Paul Baudry, trabajos que renuevan la visión de Ribeyro constantemente.

Alguna vez se dijo que el lenguaje en Ribeyro había envejecido, que el lenguaje correspondía más al siglo XIX, la historia ha demostrado lo contrario.
Primero, Julio Ramón Ribeyro, tachado de escritor decimonónico es absolutamente inverosímil. Que tenga un castellano, o una prosa, más clásica, no hace de él un escritor decimonónico realista, no hay que hacer más que leer sus textos. Ribeyro era un realista, simbolista, el estilo del realismo decimonónico consistía en el estilo descriptivo, que abundaba en detalles. No hay nada de esto en Ribeyro, que es más bien neorrealista, como él mismo se definió, y nos introduce en los espacios a través de sus personajes, en sus dramas y avatares, creando ese gran teatro urbano que aparece en sus cuentos, a través de una serie de mecanismos que tienen que ver con la modernidad, como las técnicas de la ambigüedad, tan absolutamente magistrales en su obra, sus silencios, que atrapan al lector para la reconstrucción del significado a partir de su lectura… Ahora, por qué los jóvenes siguen leyendo a Ribeyro –lo noté ayer en la charla con Bryce Echenique, la gente joven a mi alrededor hablando de Ribeyro con un amor y una pasión por su obra, que me impactó-. Pienso que por un lado está la prosa magistral, pero por otro lado, lo que hace con los personajes sigue siendo muy actual. El destino que traza para sus personajes es universal, esa forma de desnudarlos que lleva a uno a preguntarse al final ¿qué ha pasado? Toda esa cuestión del personaje de perfil bajo que trata de rehumanizarse a partir de la imaginación es un tema universal, quijotesco si queremos, Ribyero hace eso con sus personajes; entonces no es de extrañar que sus cuentos no envejezcan, sino que además sigan ganando lectores. Lo he visto aquí en Lima y también en España, donde imparto a Julio Ramón en mis clases y a los alumnos les encanta.

Alonso Cueto y Eva Valero Juan en un alto del Congreso Hispanoamericano de Cuento, conversando sobre Ribeyro.

Ribeyro se ha convertido en un escritor para lectores y escritores.
Sí, un escritor como de culto, de minorías, que era de lo que él hablaba. Qué duda cabe que todo escritor quiere ser leído, quiere comunicar, publicar, que es llegar al público. Está un poco la idea del Ribeyro desapegado del desinterés ante las editoriales, y sin embargo ahí están las cartas con su hermano Juan Antonio, donde muestra su gran preocupación por la difusión de su obra, eso es evidente. Entonces, escritor de escritores, escritor para lectores, es una interesante reflexión, porque es difícil no estar en uno de los extremos: o se es un escritor alejado de todo en su torre de marfil, o se es un escritor de masas. No había pensado en esa vertiente aplicada a Ribeyro sino hasta ahora, y me parece interesante.

Vienes a desarrollar el tema de la ciudad, tema interesante sobre todo por las últimas discusiones en torno a la imposibilidad actual de escribir una novela total, dado que Lima es, a la vez, muchas ciudades en una.
Cómo entender la ciudad a partir de su literatura; como bien decía Julio Ramón, la literatura es la que hace perdurable a las ciudades en la memoria de sus lectores, incluso en el imaginario cultural en general. Los libros de historia, sociología, etc. nos aportan los datos, pero la literatura es la que recoge la vida, la “intrahistoria”, que decía Unamuno, y al ficcionalizarla se convierte en una ciudad vinculada a un determinado escritor. Entonces la ficción es la forma idónea para la perdurabilidad y para poder entender una ciudad. Ahora bien, el afán totalizador es ahora un imposible, porque estamos en un proceso de expansión de las ciudades, vivimos en un mundo acelerado de transformación, y entonces cualquier novela que intentara ser “total”, al día siguiente ya no lo sería. Creo que el tiempo en que se escribió “Conversación en La Catedral” todavía se podía ambicionar algo así, pero no ahora. Ribeyro no hace la novela total pero hace, digamos, el mosaico del cuento total, en tanto que a lo largo de toda su cuentística va dando, de forma fragmentaria, el mapa social de la Lima del siglo XX. Ahí tenemos por ejemplo a Jorge Eduardo Benavides, autor de “Los años inútiles”, “El año que rompí contigo”, etc. donde alguien como yo, que soy foránea, pudo conocer y entender la Lima de entonces, los años 80´s, 90´s, comprendiendo la problemática de entonces desde la perspectiva del autor y desde la vivencia de los personajes que atraviesan esas novelas, en un marco histórico bastante complejo. Ese es el acierto de Benavides, fundir la vida de sus personajes con la problemática de aquellos años.

Qué otros autores te han llamado la atención respecto de la ciudad como propuesta.
He leído a Fernando Ampuero, Patricia de Souza, Alonso Cueto, Jorge Eduardo Benavides… a los más jóvenes aún no he podido leerlos. Lo que creo que hay es la potenciación de los personajes que viven en la ciudad. En el cuento de Ampuero “Taxi Driver sin Robert De Niro”, hay una imagen en la que el taxista mira a través del espejo retrovisor y va adjetivando el estado de ánimo de la ciudad. Ese fragmento me recordó al inicio de “Los gallinazos sin plumas”, donde no hay una interiorización en esos fantasmas sino que los conocemos por sus actos. Los silencios de Ribeyro. Pero Ampuero nos da de forma explícita los rasgos de esos personajes, si bien de forma abstracta y por ello también muy interesante. Tengo esa impresión.

¿Y el humor en Ribeyro?
Me he reído más con “Tristes querellas de la vieja quinta” que con “Alienación” porque desarrolla esa ironía de la razón de la que hablaba Bryce anoche. No es entonces una carcajada superficial, sino que produce una sonrisa hacia adentro, una sonrisa inteligente y honesta. Hay textos, por ejemplo, donde se roza lo fantástico pero que no llegan a serlo, sino que se quedan en lo simbólico. Esa destreza narrativa es la que podemos encontrar en Ribeyro, entre otras muchas destrezas que lo definen como uno de los grandes del siglo XX.


martes, octubre 13, 2015

ENTREVISTA: Flor Canosa, ganadora del Premio Equis de Novela 2015 por su novela "Lolas"

Flor Canosa, ganadora del Premio Equis de Novela 2015 (Foto: difusión)

El 5 de octubre pasado un jurado conformado por la narradora ecuatoriana Solange Rodríguez Pappe y los editores Fernando Barrientos (Editorial El Cuervo), Pedro Medina León (Suburbano Ediciones) y Salvador Luis (Specimens-Mag.com) dio a conocer el fallo de la segunda edición del Premio Equis de Novela (www.premioxdenovela.com), un certamen que promueve de forma novedosa la producción literaria de nuestra región. En esta oportunidad el primer lugar ha quedado en manos de la escritora argentina Flor Canosa, autora de la obra Lolas. Una plástica historia de amor, “una narración colmada de emoticonos invasivos, dudosas relaciones online y amantes momentáneos en siglo XXI”. 

¿En algún momento pensaste convertirte en la ganadora de esta nueva edición del Premio Equis?

La verdad fue una experiencia muy extraña, nunca había participado en concursos literarios y, por cosas del destino, decidí comenzar a mirar en la página Escritores.org. El Premio Equis se adaptaba perfectamente a mi novela, así que probé suerte. No tenía grandes esperanzas, sabía que muchos escritores habían presentado el año anterior y, realmente, no imaginaba que podía ganarlo. Fue una sorpresa haber encontrado mi novela entre las finalistas, pero aun así no creía que podía ganarlo. El resto es historia… Encima, increíblemente, el mail donde me anunciaban el premio llegó a mi carpeta de spam. Afortunadamente siempre tuve el pensamiento mágico de que la carpeta de spam alguna vez iba a regalarme una excelente noticia. Hay que creer en el pensamiento mágico… Encontrar a Salvador Luis, de Specimens-Mag, un corrector maravilloso, a Fernando Barrientos de Editorial El Cuervo y a Pedro Medina León de Suburbano Ediciones fue una experiencia increíble, porque aparte de ser personas estupendas, son profesionales impecables.

¿Sientes que haber obtenido el Premio Equis te abre nuevas posibilidades como escritora? Probablemente tu vida cambie un poco, ¿no es así?

¡Ojalá! Tengo una inmensa curiosidad sobre qué vendrá después. Si esta novela es el huevo y mi carrera como escritora es la gallina, siempre me pregunto qué viene primero, ¡y si la gallina puede seguir poniendo huevos que alguien quiera comerse! Pero fuera de bromas, es tema de terapia. No hay cosa que quiera más en la vida que continuar publicando. Fue mi sueño desde que tengo memoria (bueno, también sueño con ganarme la lotería, pero podría aprender a vivir siendo simplemente escritora).

Desde el principio… ¿Cómo te iniciaste en la escritura?

En mi casa había dos cosas fundamentales: la literatura y el cine. Teníamos una biblioteca con cerca de cinco mil libros, así que ese era mi decorado: mirar pelis con la biblioteca de fondo. Es casi como que no tenía otra alternativa. Mi papá escribía, mi hermana escribía, y así le dicté a mi hermana mis primeros dos poemas, a los seis años. Todavía los tengo, pero son demasiado lúgubres, porque en ese momento escribía sobre la muerte. De verdad, no sé de dónde sacaba eso a los seis años. Pero bueno, con el tiempo seguí escribiendo, pasé por la dramaturgia, escribí novelas de aventuras en cuadernos que también conservo y así decidí que estudiar guión para cine era lo único que podía saciarme un poco.

¿Cómo influye el trabajo de guionista profesional en tu literatura? ¿Divides tus días en jornadas “cinematográficas” y jornadas “literarias”?

Claramente el haber estudiado Guión y Montaje y trabajar hace más de doce años en la universidad enseñando ambos cambió mi manera de concebir la literatura. Creo, además, que la pluma de cualquier persona se modifica en base a su formación, sea un contador, un médico o un guionista. Una de las mejores ayudas que me trajo el cine, y sobre todo el montaje, es poder tomar una distancia de la obra y lograr la reescritura. Además, poder construir el relato teniendo en la cabeza cierta idea de estructura y ritmo y conocer de antemano el final, lo cual es un fetiche del cine. Y claro, pensar en un público. Siempre amé una frase del director de cine argentino Juan José Campanella, que dijo algo así como que a él le gustaba hacerle el amor al espectador, no como otros directores que hacían películas que no eran más que una masturbación propia, y encima esperaban que la gente se las aplaudiera. Mi intención es que el lector disfrute, comprenda, se identifique y, claro, que ría.

Cuéntanos sobre Lolas, la novela premiada. ¿Cómo llegaste a ella?

No sé si llegué a ella, creo que la idea llegó a mí. Lo que encontré con Lolas es mi propia voz de escritora (aunque ese término todavía me resulta rarísimo). Y si llegué a esa voz fue gracias a mi marido, Peter, que es brasileño, e intentando leer mi novela anterior, muy difícil, muy experimental, me dijo: “¿Y si escribís una novela que yo pueda entender?“ Era tal cual, me di cuenta de que mi libro anterior era imposible, que todos aquellos que habían intentado leerla la habían abandonado a las diez páginas. Pero lo que había cambiado también era mi edad, para mí la madurez vino de la mano del humor, de la ironía, de la claridad, de no tener pretensiones “intelectualoides” medio “sesentosas” sino poder trasmitir mis ideas de una manera más sencilla y más efectiva. Mi sueño es que Lolas sea un libro para leer en la playa, en el subte y sonreír medio culposamente, porque a todos nos da cierto pudor reírnos en público, solos, como los locos.

¿Y la experiencia de escribirla?

La escritura fue bastante fluida y pude ponerme el objetivo de trabajar casi todos los días, darlo a leer y escuchar las críticas sin enojarme o desanimarme, todo lo contrario. Creo que a eso fui llegando en los últimos años. Antes no podía concebir que alguien me dijera que odiaba tal o cual parte. Me deprimía un montón. Puede decirse que fue un libro que salió completo, como una película corriendo en loop en mi cabeza. Pensaba en la historia todo el tiempo, entonces me sentaba y salía todo. Una experiencia preciosa.

El título de la novela no deja nada a la imaginación y es obvio que se relaciona con los senos, vaya, con un par de implantes. ¿Por qué enfocar la trama en esa parte del cuerpo y en ese “arquetipo” de lo femenino?

Creo, como mujer, que a pesar de todos los avances que se han dado en los últimos tiempos en relación a la igualdad de géneros, hay todavía una enorme estigmatización respecto al cuerpo y la importancia extrema y hasta enfermiza de la belleza. Me pareció interesante indagar en el universo de una mujer que considera que lo único que tiene valor en su vida es el par de tetas que se colocó unos años antes. Entonces, ¿qué pasaría si eso estuviese en peligro? Mi personaje no es precisamente una exitosa “rubia tonta”, sino una mujer común, insegura, complicada y divertida, sin ningún pudor para hacerse cargo de sus pequeñas miserias. Para la mayoría de las mujeres el cuerpo tiene un lugar crucial en su vida, de manera positiva o negativa, con ciclos. Y claro, soy mujer, siempre paso por todos esos ciclos de amor y odio. Al mismo tiempo, se dieron varios factores que me empujaron a esta historia; por un lado, me enteré de que los implantes mamarios tienen un código de barras que se corresponden a una oblea que va pegada a la factura que te entrega el cirujano. Por ende, los implantes son de la persona que los pagó (en teoría) y eso es el primer plot de la trama. Por otro lado, un amigo me comentó que en Francia, en las separaciones, la ley indica que todo aquel bien del cual se pueda demostrar con una factura su propiedad, es de quien lo pagó. Y después, mirando televisión, una seguidilla de señores mediáticos empezaron a señalar a sus ex parejas, haciendo público que habían sido ellos quienes pagaron las cirugías de las señoritas en cuestión. Todos los caminos conducen a Roma o a un par de tetas.

La premisa de la novela definitivamente es fuera de lo común, pero sumamente divertida. ¿Ese tinte de humor es tu tono preferido al narrar?

Sí, yo solía ser muy solemne al escribir, pero eso cambió cuando, como te comentaba antes, encontré mi estilo. Me gusta bromear, tomar las cosas más trágicas con un tinte de humor, negro, blanco, de cualquier tono. Siempre fue mi forma de lidiar con la vida, entonces era lógico que pudiera encontrar la manera de divertirme y disfrutar también con el absurdo de las vidas de los otros. Confieso que las redes sociales me ayudaron bastante a “testear” el humor. Hay un termómetro de “likes” que es casi infalible. ¿O acaso levantamos el dedo en los estados de aquella gente que se queja de los dramones diarios? Podemos solidarizarnos, dar nuestro apoyo, pero nunca disfrutar de eso. No es que la novela no tenga momentos un poco más introspectivos, pero la clave de mi literatura actual está en cierta “levedad” en el tratamiento de los dolores de los personajes, una mirada irónica y hasta sarcástica que, por lo menos a mí, me entretiene mucho.

¿Qué esperas que los lectores encuentren en Lolas?

Bueno, espero que encuentren mucho placer, que consigan leerla de un tirón o ir retaceando pedacitos como un chocolate que te gusta derretir de a poco en la lengua (uf, ahora me dio hambre), y recibir de ellos la misma respuesta que recibí de mi marido: “¡Al fin escribiste una novela que puedo entender!” Que el libro sea para ellos como tomarse unas vacaciones, y sobre todo que se encuentren a sí mismos ahí dentro. No es una novela para mujeres, no la considero “Chick Lit”; de hecho la mayoría de mis primeros lectores (incluyendo tres de los miembros del jurado del Premio Equis) son hombres, y la pasaron muy bien leyendo el libro. Creo que tiene una mirada que trasciende el sexo del lector.

¿Y tus planes a futuro?

¡Publicar muchas novelas, claro! Tengo ideas y material para publicar un libro por año durante la próxima década, y esto es en serio. Después pretendo retirarme, millonaria, a alguna playa del Sudeste Asiático y comer hasta no pasar por la puerta… Perdón por las bromas, en realidad la idea es continuar y continuar. Tengo otra novela terminada, y otra en proceso, además de un libro de non-fiction, una suerte de libro de “NO autoayuda” para separados. Todo en tono de humor, desde luego. Por ahora el único plan a futuro que tengo es disfrutar todo este proceso que me hace muy feliz y producir sin parar, porque no veo otro futuro que el de seguir tipeando. Ah, y si aparece un productor que quiera hacer de mis libros unas fabulosas películas de entretenimiento, siempre reviso la carpeta de spam esperando ese email.

Flor Canosa (Argentina, 1978) es egresada de las carreras de Guión y Montaje de la Escuela Nacional de Cine y Artes Visuales y profesora en la Universidad de Buenos Aires. Trabajó como guionista para varios proyectos de canales de televisión de Argentina y Latinoamérica y es también colaboradora autoral de la película independiente Daemonium. Lolas, galardonada con el Premio Equis 2015, es su primera novela.

*"Lolas. Una plástica historia de amor" está disponible a través de Editorial El Cuervo (Bolivia) y Suburbano Ediciones (EE.UU.).

lunes, octubre 12, 2015

ENTREVISTA. Harry Belevan: "La literatura fantástica pasa por su mejor momento"


Embajador y escritor Harry Belevan  (Foto: Jorge González)

Harry Belevan McBride es un escritor peruano poco conocido por los lectores nacionales, pero cuyas obras (entre cuentos, novelas, ensayos, teatro) han recorrido buena parte del mundo. Docente universitario y diplomático ha publicado en teatro “Soliloquio de la mosca”, “Una diversión nocturna y nada más”, “La Gran Dama”, y “Las coliflores”; en novela, “Una muerte sin medida” y “La piedra en el agua”; en materia cuentística “Cuentos de bolsillo”, “Fuegos artificiales” y “Escuchando tras la puerta” con prólogo de Mario Vargas Llosa. 
De sus ensayos “The Heirs of Ariadne”, “Antología del cuento fantástico peruano” y “Teoría de lo fantástico” alcanzaron difusión internacional. 

Varias tesis universitarias han sido escritas sobre algunas de estas obras en América Latina, Europa y los Estados Unidos. Otras obras de naturaleza transgenérica son “Cambio y continuidad, conversaciones” (prólogo del Presidente Miguel de la Madrid) y “Pruebas al canto”, crónicas. Miembro de asociaciones profesionales, entre ellas de la Academia Peruana de la Lengua, ha realizado investigación y participado en numerosos congresos y conferencias dentro y fuera de la región.

En la actualidad trabaja en una nueva novela intitulada provisionalmente “El necrologista” y en la compilación de su obra narrativa completa, tanto de ficción como ensayística.
Con él conversamos sobre las diferencias entre los fantástico y la fantasía (como de otros géneros), sobre su salida intempestiva de Embajador a pedido del presidente Ollanta Humala, de la vida nómade que le tocó vivir y de sus lecturas y amistades literarias.

Un programa imperdible con uno de los escritores que redefinió el concepto de lo fantástico y que dio a conocer el valioso aporte que a este género aportaron los escritores peruanos y que se ha consolidado las últimas dos décadas.
Pueden escuchar el podcast de la entrevista completa en el siguiente podcast:


lunes, octubre 05, 2015

LIBROS: Anuncian novela ganadora del “Premio X de Novela 2015″


El jurado calificador de la edición 2015 del “Premio X de Novela”, conformado por Solange Rodríguez Pappe (presidenta), Fernando Barrientos, Salvador Luis y Pedro Medina León (vocales), dieron como ganadora la novela “Lolas. Una plástica historia de amor” cuya autora resultó ser la escritora y guionista argentina Flor Canosa. 

Sobre la novela: Juli es una mujer divorciada que habla mal de algunos hombres, de otras mujeres y de sí misma. Expone sus ideas acerca del amor, y conoce también sobre el buen sexo y el mal sexo. Y en sus momentos más lúcidos, como en aquellas infames comedias hollywoodenses, puede comparar sus mortificaciones diarias con el camino del héroe en las historias de fantasía. Flor Canosa nos brinda una narración colmada de emoticonos invasivos, dudosas relaciones online y amantes momentáneos en un atomizado siglo XXI. Animada por la comicidad de un incidente tan ridículo como memorable y por el complejo pulso narrativo de las obsesiones con la materia, Lolas, aunque parezca mentira, es un libro sobre la importancia universal de un par de tetas bien puestas. 

Flor Canosa, escritora y guionista argentina (Foto: difusión Premio X de Novela)

Flor Canosa (Argentina, 1978) nació en la ciudad de Buenos Aires. Es egresada de las carreras de Guión y Montaje de la Escuela Nacional de Cine y Artes Visuales. Se desempeña desde hace doce años como Jefe de Trabajos Prácticos en el sector audiovisual (Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires). Trabajó como guionista para varios proyectos de canales de televisión de su país y Latinoamérica, y es colaboradora autoral de la película independiente Daemonium. Lolas es su primera novela.


viernes, octubre 02, 2015

ENTREVISTA: Gabriel Ruiz Ortega: “Los escritores no dicen lo que piensan por miedo"

Escritor y crítico Gabriel Ruiz Ortega (Foto: Lima Gris)

Gabriel Ruiz Ortega es uno de los personajes más controvertidos de la escena literaria local. Crítico, blogger, reseñista, ácido comentarista de la realidad literaria urbana, es también parte de la llamada “Generación Post”, una propuesta de Fernando Ampuero que no radica en el concepto de generación cronológica sino tecnológica, y que ha levantado polvo en nuestro pequeño pero intenso mundo literario.

Conversamos entonces con Ruiz Ortega sobre la “Generación Post”, el contenido de las dos últimas antologías que se han publicado este año: “Selección Peruana” de Estruendomudo; y “El fin de algo” de Santuario Editorial. Pero además conversamos sobre el papel que desempeña la crítica y de su defensa de las reseñas (cuando son buenas), además de que propone a Francisco Ángeles como el iniciador de esta suerte de tendencia intimista en las últimas publicaciones, idea que no comparto porque ya antes de Ángeles se habían publicado obras del mismo corte, en todo caso: escribir autoficción (término pésimamente empleado) es tan antiguo como el pan, habría, creo, que reformular ese punto en algún debate, porque sí es un tema interesante.

Ruiz Ortega, polémico como siempre, comparte su visión del panorama literario actual, su pesimismo respecto de la literatura peruana contemporánea y su apuesta por la novela de Juan Manuel Robles, Renato Cisneros y Francisco Ángeles como muestrario de que “es posible cerrar bien el año literariamente”.

Lo cierto es que, a diferencia de otros años, este 2015 ha venido cargado de publicaciones desde que empezó el año, y se sintió también en la pasada FIL de julio-agosto, y se sigue notando estos días con presentaciones nuevas de nuevos títulos de autores que ya tienen publicaciones previas y de nuevos autores. ¿Es bueno? Para Ruiz Ortega no lo es. Sus exigencias son de otro calibre y tienen que ver con la ambición de los autores para sus apuestas literarias. De esto y mucho más conversamos en esta edición número 33 de “Fahrenheit 051”, y que pueden escuchar en el siguiente PodCast:

miércoles, septiembre 30, 2015

ENTREVISTA: Ernesto Carlín: "El periodismo cultural debería dejar de mirar sólo Lima"

Escritor y Editor del diario El Peruano, Ernesto Carlín (Foto: Lima Gris)

Ernesto Carlín (Lima, 1974) periodista cultural y editor en Diario El Peruano, es autor de uno de los libros que más me gustó en su momento: “Falso al amanecer”, una radiografía de la Lima nocturna y excesiva en aquellos años 90 en los que lo que menos importaba era el mañana. Pero Carlín ha entregado otros títulos, “Lima Subte”, “Takashi. Historias robadas”, entre otras; todas ellas ambientadas en la ciudad y sus conos, en la búsqueda de una identidad al interior de un grupo de jóvenes, y todas ellas enfrentando los miedos propios de la adultez.

Sin embargo, en su última entrega “Manual del Yoga”, finalista del Premio de Novela Breve de la Cámara Peruana del Libro”, Carlín se aleja del furor y la noche para entregarnos una historia construida a partir de fragmentos en apariencia inconexos, pero que mantienen la unidad en aquello que no se ve. Me explico: la historia trata sobre un periodista que viaja a un país asiático a cubrir un evento internacional (acaso un alter ego del autor: periodista cultural,  usa con una gorra rosada del Sport Boys del Callao y es alto; vamos: es Carlín, aunque el autor sonría cuando se lo mencionan), y es un consumidor impenitente de pastillas. Nadie sabe por qué, nadie sabe qué pastillas, pero el efecto que producen estas en el personaje lo siente el lector: de estar tomando desayuno en el hotel se sucede una escena con el personaje ya dentro de una Van rumbo a un lugar cuyo nombre no recuerda. De estar observando por la ventana el paisaje urbano de aquel país asiático pasa a recordar a una niña dibujando un ave en un papel, y todos estos cambios o transiciones se suceden como en una bruma, una cortina de niebla que se atraviesa y nos deja en otros espacios, tan confundidos como el personaje, hasta que volvemos a tocar tierra.

Sobre “Manual de Yoga” y sus demás novelas, además de su labor como periodista cultural y, por ello mismo (porque ha entrevistado durante once años a los personajes que han ido marcado nuestro devenir literario) tiene una visión de lo que, para él, es el panorama de la literatura actual -ese limeñismo imposible de abandonar porque Lima es el Perú- y tiene en claro, además, que su destino como escritor no es algo que le quite el sueño, salvo, eso sí, que lo dejen de leer.

Una entrevista entretenida y bastante interesante que pueden escuchar en el siguiente podcast:

martes, septiembre 29, 2015

Hoy martes en "Fahrenheit 051": PROGRAMA DOBLE

Hace algunas semanas se desató una polémica entre los narradores peruanos debido a un artículo publicado por el escritor Fernando Ampuero donde presentaba lo que, a su parecer, era la nueva "Generación Post", cuya explicación radica en el uso de redes sociales de la nueva hornada de escritores (y una no tan nueva) para promocionar no solo sus obras sino además exponer sus posiciones frente a la realidad social y política del país (en casos muy específicos, por cierto). 
Pues bien, como es un tema que nos interesa tanto a escritores como a lectores, lo conversaremos hoy a las 6:15 p.m. con el crítico, blogger y escritor Gabriel Ruiz Ortega, uno de los personajes más controvertidos de la escena literaria local.
Pero además, minutos antes, a las 5:30 p.m. conversaremos con el escritor y editor del diario El Peruano, Ernesto Carlín, autor de un libro que me gustó mucho cuando salió "Falso al amanecer", y que en julio presentó su novela "Manual de Yoga", que resultó finalista en el Premio de Novela Breve que organiza anualmente la Cámara Peruana del Libro. Carlín es, además, un punk confeso y un hincha acérrimo del Sport Boys del Callao.
Esta tarde entonces, desde las 5:30 p.m. en vivo vía Radio Lima Gris en www.limagris.com y si están en la calle, en el bus o en el trabajo, pueden escucharnos descargando nuestra app vía google para sus smartphones. No hay excusa, este programa promete. ¡No se lo pierdan!




viernes, septiembre 18, 2015

Sobre la "Generación Post" de la literatura peruana. No se lo pierdan.

Críticos y bloggers Lenin Pantoja y Juan Francisco Ugarte

Hace algunas semanas el escritor Fernando Ampuero publicó en El Dominical de El Comercio un artículo donde proponía lo que, a su juicio, sería la nueva “Generación Post”, definida como un grupo de escritores que tienen en común el uso de las redes no solo para mover sus libros y sus propuestas estéticas sino además tener mayor “presencia” en el circuito de opinión.

El artículo de Ampuero desató la polémica en las redes, sobre todo porque revivió, de alguna manera, el antiguo pleito entre “Andinos vs. Criollos”, una polémica tristemente célebre que se dio en Madrid en 2005 y que puso en la palestra la falta de reconocimiento de los escritores de provincia. Habría que repensar entonces, en tiempos de la Internet, si el concepto de “escritor de provincia” no solo sigue siendo válido sino, y sobre todo, si puede considerarse como una forma de continuar categorizando la producción literaria peruana. Para ello invitamos a dos jóvenes críticos y bloggers, Lenin Pantoja y Juan Francisco Ugarte, administradores además de la web “El Hablador”, una de las plataformas con más trayectoria y vigencia en el circuito.

¿Cuál es el rol de la crítica literaria en el Perú?, ¿dónde está?, ¿cómo se construye una tradición? ¿La crítica literaria construye y destruye escritores? ¿Se puede hablar de una “generación” en base a la plataforma que utilizan y no por las décadas en que nacieron? La polémica está servida y pueden oír la interesante conversa en el siguiente podcast.


martes, septiembre 15, 2015

Enrique Lihn - Porque Escribí

Un descubrimiento de Roger Santiváñez. Se agradece.



PORQUE ESCRIBÍ / Enrique Lihn

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un Cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—.

Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces.
De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dado en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudaran
de mi existencia real
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.

En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,

porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.


sábado, agosto 15, 2015

ENTREVISTA: Miguel Gutiérrez: “Toda obra literaria auténtica es necesariamente ética”


Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) es uno de nuestros mayores novelistas vivos, autor de clásicos como “La violencia del tiempo” o “Un mundo sin Xóchitl”, y acaba de publicar su primer libro de cuentos, un trabajo donde explora las poéticas de su obra novelística y donde intervienen personajes salidos de las mismas, como él define: un muestrario que permita al lector ingresar al universo literario de Gutiérrez. Historias intensas, ágiles, llenas de suspenso, traiciones y, cómo no, política, reunidas bajo el título de “Las aventuras del señor Bauman de Metz y otras historias” (Alfaguara, 2015). Conversamos también del estado de la narrativa peruana actual, de las novelas que sobre el terrorismo se han escrito, de sus procesos de escritura y de cómo evalúa la gran fragmentación de la izquierda.

Una de las preguntas que se hace la gran mayoría de tus lectores es por qué has decidido sacar un libro de cuentos utilizando a personajes de tus novelas.

No considero que sean “cuentos” estrictamente, sino historias que han salido de cada una de mis diez novelas. He procurado que se puedan leer como un todo, incluso como cuentos, por ejemplo, la historia que da título al libro funciona como una novela corta sin necesidad de apelar a su estructura mayor como es “La violencia del tiempo”. Es más, dentro de “La violencia del tiempo” esta historia está como agobiada por la cantidad de historias que se cuentan y por la cantidad de personajes, entonces creo que así puede leerse mejor esta historia, como una novela corta. Otra historia puede ser “El acompañante insólito”, tomada de “Babel, el paraíso”, que también se puede leer como un cuento. El criterio ha sido ese: escoger historias que puedan ser entendibles por sí mismas, que incluso puedan entenderse como un cuento.

¿Es posible entonces que en el universo de tus novelas, tus personajes tengan una “vida paralela”, es decir, que dentro de sus universos de ficción tengan vidas propias?

Ya me habían dicho algunos amigos que por qué no me animaba a hacer una selección de mis textos, una antología, como hacen muchos escritores. Entonces pensé que un libro de esa naturaleza tendría que estar conformada por historias que sirvieran como una introducción a la narrativa de Miguel Gutiérrez, como un muestrario desde el punto de vista formal, porque, fíjate, “La violencia del tiempo” se inscribe dentro de la tradición del realismo; en cambio “Babel el paraíso” es una novela que responde a otro tema y a otra poética, que está vinculada a la tradición kafkiana y las novelas utópicas; “El mundo sin Xóchitl” es una elegía. Entonces cada novela para mí es una exploración, por ejemplo en el caso concreto de “El mundo sin Xóchitl” se debía asumir una forma elegíaca, lírica, cosa que no va mucho con mi espíritu pero por la necesidad de la historia tuve que hacerlo. Yo no he pretendido tener un estilo único en mi obra narrativa, sino más bien un estilo funcional que se adapte a la naturaleza de cada historia y de sus personajes. En “Hombre de caminos”, por ejemplo, cuando se me presentó la ocasión de escribir una novela sobre Isidoro Villar –un personaje que aparece en “La violencia del tiempo” y que por necesidad tiene que transformarse en un bandolero, que según el historiador Hoffman son los rebeldes primitivos- el problema que se me presentó fue la duda sobre qué sentido tenía, hacia fines de los 80´s, escribir sobre bandoleros cuando ya habían escrito tanto los regionalistas, cuando ya lo había hecho Alegría, incluso López Albújar; sería un libro muy epigonal, incluso anacrónico. Entonces empecé a mirar la historia como una Cowboy, pues yo me he formado cuando niño viendo películas de cowboyes y cintas mexicanas.

Era la época de oro del cine mexicano.

Claro, incluso ahora vuelvo a ver esas películas en el canal del cable. Bueno, como sabes, el gran director entonces era John Ford, pero me parecía que la imagen de los vaqueros era muy acartonada, eran demasiado caballeros. Pero a mediados de los años sesenta aparecieron las películas de Sergio Leone, “El bueno, el malo y el feo”, “Por un puñado de dólares”, entre otras, y ahí el paisaje, la música, la apariencia, era distinta, había humor, había parodia, burla. Eran más humanos. En el western italiano interviene además la novela negra, porque si uno se fija bien, el bueno de la película es igual de miserable que el peor de los malos. Por ejemplo tú ves en la novela de Dashiell Hammet, “Cosecha roja”, que el personaje va a un pueblo a investigar un crimen, y tienen que suceder catorce crímenes más antes de llegar a la verdad, y tienen que mostrarse así, como son los delincuentes, hablar así, como es en la realidad, eso me gustó. “Hombre de caminos”, la escribí muy rápido, en general me cuesta empezar pero una vez que arranco escribo relativamente rápido. Entonces cuando en esa novela cuento la historia del Prefecto Lamas Farfán lo hago con un estilo épico, pero épico burlesco, épica en joda, donde está metido el elemento erótico y una serie de fantasmas de la fantasía erótica de este hombre. Cada novela para mí es entonces un reto, un nuevo aprender del oficio. Yo tardo años en publicar una novela. En las últimas he procurado hacer el tema y el ambiente más contemporáneos, unas novelas donde el recurso principal sea el diálogo y las acciones. “Kymper” es una novela de acción y reflexión, y a diferencia de mis otras novelas, acá adopto la estrategia del diálogo.

No es una “evolución” de tu poética sino que abordas otras poéticas, eso enriquece la historia, y los diálogos siempre hacen más dinámicas las ficciones.

En efecto, así es. Por ejemplo en “Tamara Fiol” mi gran problema creativo no fueron las ideas sino una escena: al final debía haber una confrontación entre estos dos amantes que fueron militantes comunistas (Arancibia y Tamara Fiol). Toda la novela ha sido pensada para llegar a ese diálogo final, y para mí era un reto el lograr un diálogo fluido. Lo mismo con “Kymper”, donde la mayoría de personajes pertenece a la izquierda, entonces ¿de qué habla esa gente? Pues hablan de la revolución, de política, y mi desafío era que eso no sonara a panfleto, a discurso, a slogans, sino que, alejados de la cotidianeidad ordinaria, sin embargo, asumieran la forma de hombres para quienes la ideología y la política era el centro de sus vidas. Entonces no es altisonante, no es el discurso, y ese era el desafío. Cada novela es un desafío y acá era de ese tipo, y claro, he tratado de jugar con el suspenso y ese tipo de cosas. Por ejemplo Manuel Dammert me decía que él creía que Kymper se salvaba de las tres fuerzas que lo perseguían, pero faltando tres líneas aparece un acto y muere bajo otras circunstancias. Y había que preparar eso. Yo había pensado en ese posible final mientras escribía la novela y juntaba a los personajes: entonces supe que ese sería su fin. Y esa es la maravilla de la creación. Para mí el momento más feliz de la creación es el momento de la escritura (donde escribes lo que Vargas Llosa llama el “magma”) y luego el trabajo más racional, la selección y corrección. Pero para mí el momento predilecto es el de la escritura, porque tú tienes una idea, le vas dando vueltas y cuando se comienza a concretar en escritura, en lenguaje, que tiene sus propios mecanismos y que van más allá de lo que tú pensabas y te empieza a enriquecer y se desvía de la historia. Para mí entonces es el momento más feliz de mi vida.

Tú controlas entonces toda la estructura de tus novelas ¿planificas así tus historias, con una estructura?

No. Fíjate que nunca he podido hacer un esquema… no puedo, no puedo… Años atrás cuando conversábamos con Mario (Vargas Llosa) me preguntaba sobre la estructura pero nunca he podido, me salgo de la estructura, pero sí la pienso mucho. Finalmente la escritura, por las imposiciones mismas del lenguaje, empieza a enriquecer esa dimensión un poco inconsciente e irracional que tiene el escritor. Tú eres escritor, y sabes que los matices que consigues al momento de escribir son interesantes ¿de dónde salió esa imagen? ¿De dónde ese personaje? Es una cosa maravillosa. Entonces no, yo nunca he podido hacer un esquema. Lo que hago es comenzar una historia y quiero que cada novela tenga su propia forma. Por ejemplo, en el texto “El acompañante insólito”, que funciona como un cuento, yo vi los 20 minutos finales de una película, me gustó la situación, del negro nativo con la chica blanca, entonces lo que hice fue imaginar los 45 o 50 minutos anteriores, que los escribí ya con mucha facilidad.

Pero ya habías intentado esto con las fotografías, por ejemplo en tu libro “La destrucción del reino”.

Ah, claro, mira es bien interesante esto. Lo que quería mi querido amigo Julito Olavarría, que ya falleció, era que pusiera unas leyendas a unas fotografías, y a mí nunca me han gustado las leyendas, entonces me llevé las fotos y al verlas en secuencia me dije “acá hay una historia”, la cuestión era poner en movimiento esas imágenes. Era un marco como en el Decamerón la casona, con dos orbes: el de la servidumbre y el de los patrones. Y el niño que por ser niño transita de un lugar a otro y en cada uno de ellos escucha historias, a veces la misma historia contada desde otra perspectiva, entonces cuando el chico crece hay un momento en que llega la interdicción y entonces la servidumbre calla, porque dicen “no te olvides que este es el futuro patrón”, y al mismo tiempo los padres le dicen “oye no les des mucha confianza a esos cholos ¿ah?, porque tú vas a ser el Señor de ellos”, y ahí viene el momento de la soledad de este muchacho. Entonces con todas las historias que supuestamente había escuchado, decidí escribir “La destrucción del reino” que está conformado por siete historias, que son también una especie de cuentos salidos de esas imágenes. Yo nunca pensé que alguna vez escribiría una novela así, sino por este amigo, al que le debo mucho. En realidad, le debo dos libros: este y “Un mundo sin Xóchitl”.

Que también nace de unas fotografías…

Un día llegó él y me dijo “mira, Miguel, tengo otro libro, otro conjunto de fotografías”. Nos reunimos en el Haití y él ya tenía el cáncer. Quien ha visto la primera edición de Xóchitl editada por el Fondo de Cultura Económica, recordará las fotografías a color que acompañaban los textos. Curiosamente la chica que aparece en ese libro es la misma niñita de las fotos de “La destrucción del reino”, es su hija, que se llama Xóchitl, que es bastante guapa y menos rubia que su hermana. Pero para las fotos Julito la había vestido con el traje de las campesinas de la zona del Alto Piura, sin zapatos, con una especie de cerquillo, vestida de negro con el luto de las campesinas, y tú podías ver entonces a una chica en un paisaje de sequía, pues esa zona es de bosque seco. Julito me explicó lo que había hecho: un hermano suyo había muerto un año antes y él le había hecho un homenaje según su imaginación, entonces la niña era la representación de la muerte, pero mientras él me contaba esto, yo sentía otra historia, que la estaba persiguiendo desde hacía cuarenta años: la historia del incesto. Nos despedimos, llegué a mi casa, dormí una pequeña siesta y me puse a escribir, de un tirón, casi todo el primer capítulo. Y después solo fluyó, ya sin ningún problema. Yo había intentado eso antes, pero escribir sobre el incesto no es fácil, es un melodrama terrible, pero lo gracioso es que las fotos me dieron el tono y luego solo interpreté las imágenes.

Se puede decir que te has nutrido mucho de la fotografía y el cine.

Oh, claro, claro, yo quería en “Una pasión latina” escribir un thriller, un policial. Si todos escribían policiales ¿por qué no podía hacerlo yo? Entonces lo hice a mi manera y creo que quedó bien, ¿sabes que la historia es real? Además yo conocía a los personajes de la novela, porque yo estaba trabajando en Huamanga…

Entonces no es coincidencia que el narrador se apellide Correa…

(Risas) A mí me hubiera gustado escribir novelas… líneas de novelas, una serie con el personaje de Correa, por ejemplo, pero ya es un poco tarde. Entonces conocía a esos dos, al gringo, a la gringa y al hombre que encarna al personaje en la novela (que ya murió). Entonces lo que se escribe ahí es básicamente cierto, se enamoran una chica hermosa del cuerpo de paz y un hombre medio izquierdoso, cholo alto, guapo, basquetbolista, que llevaba el gallardete del colegio San Miguel de Piura, del tipo que tiene mucho jale sexual para las gringas. Entonces cuando estallan los amores de estos dos fue un escándalo, te estoy hablando de la Piura previa a la Reforma Agraria de Velasco, que lo cambia todo, además Piura es una ciudad muy racista y conservadora, entonces ver a este cholo con esta gringa, abrazados, era una cosa que… yo no los vi, los encontré en Ayacucho. Con el tiempo se corrió el rumor de que eran de la CIA, yo nunca lo confirmé, nadie lo confirmó, pero previo a una gran redada desaparecieron de la ciudad. Un día, hará pues diez o doce años, recibí la llamada de un amigo a quien no veía hacía muchos años. Me dijo “Hola Miguel, ¿te acuerdas de fulano de tal?”, pues no lo había olvidado a pesar de que habían pasado casi treinta años, “Mira, compra El Comercio de tal fecha, y busca la página tal de la sección internacional”. Busqué en el diario y encontré que un profesor peruano, nacido en Piura, había dado muerte a su esposa norteamericana y luego la había descuartizado. Me pareció una cosa terrible y le estuve dando vueltas a la idea de contar esa historia como una novela policial, en la que desde el comienzo se sabe quién era el asesino. Las formas están ahí, al alcance nuestro. Tenemos una tradición literaria muy rica. Cuando yo vine a Lima a los 17 años, en 1958, la narrativa peruana se reducía a 10 libros. Había otros, pero eran de valor histórico. Tenías a los “clásicos” Alegría y Arguedas, “Los ríos profundos” se publica en el ´58, los libros de Arguedas eran “Yawar Fiesta” y “Agua”, estaba además Martín Adán, se leía a Diez Canseco con su interesante novela “Duque”, una novela muy moderna para la época habían pocos libros. Ya luego llega la generación del 50 que renueva el cuento y la novela, y luego toda la producción de Mario Vargas Llosa.



¿Influenció mucho la segunda guerra y luego movimientos como el neorrealismo a esta generación de escritores?

Yo creo que sí. Mailer y Salinger por ejemplo pertenecen a esa generación del 50, de la post guerra, aquellos que fueron a Corea, básicamente, o que participaron de las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial; de aquella etapa de reconstrucción, el primer Ribeyro y el primer Congrains, por ejemplo, bebieron del neorrealismo italiano. Congrains fue un escritor que yo respeté mucho, su libro “Lima hora cero” era tomado de una película de Rosellini “Alemania hora cero”, que es una cinta extraordinaria. Ahora ya la estética del neorrealismo se ha superado pero tú ves “Ladrón de bicicletas” y te conmueves. Cuando era niño llegaban a Piura coboyadas, mexicanadas, pero a veces también unas cintas extrañísimas que se me quedaron en la cabeza y que tiempo después descubrí que eran obras maestras de la cinematografía. “Iván el terrible”, por ejemplo, desde la presentación, desde la primera imagen, aquella donde lo están coronando y le cuelgan unas monedas, era impresionante. Vi “Rashomon” de Kurosawa, también “Alemania hora cero”. Si has leído “El viejo saurio…” recordarás que hay un momento en que la tía Blanca tiene amores con su sobrino, y un novio que se ha ido a Alemania y que allá tiene amores y la deja. Estamos en la etapa de la posguerra y Blanca, que es una mujer completamente provinciana, que viaja por un asunto particular, sentimental, encuentra todo derruido, terrible, devastado, y yo, que no conocía Alemania, tuve que basarme en esa película de Rosellini para hacer mi novela. Yo creo que toda la gente que nace con el siglo XX ha sido marcada de alguna manera por el cine. Yo nunca he sido cinéfilo, he sido más bien un cinemero.

Acabas de cumplir 75 años, y has vivido una etapa mundial donde la tecnología ha cambiado de manera drástica al mundo. Cómo ves todo ese proceso de cambios e integración de la información.

Me siento un poco extraño a la época actual. Yo pasé de frente a la máquina de escribir porque nunca he podido escribir a mano; mi padre tenía una máquina de escribir “Royal”, que compró en los años 20, y yo les escribía las cartas a mi mamá y a mis hermanos, entonces me era mucho más fácil escribir a máquina, en cambio soy totalmente torpe escribiendo a mano; para mí, una de las cosas más terribles es hacer dedicatorias, no puedo, en cambio veo amigos que sin pensar hacen dedicatorias bien bonitas, sin pensarlo. Llega entonces la computadora y no es sino hasta después de “Babel, el paraíso” que empiezo a usarla, porque sé la maravilla que es la computadora, pero yo la uso solo como máquina de escribir, nada más. La computadora y el Internet han jugado un papel muy importante en la narrativa, en el cine primero, obviamente. El sueco Stieg Larsson (de la trilogía Millenium) le da un rol muy importante a la computadora, la Internet y a una hacker para sus novelas. He leído además una novela llamada “Melina o el hueso húmero más hermoso del mundo” donde también la Internet es parte importante porque te va revelando la nueva estructura del mundo. Antes uno luchaba contra el imperialismo, contra las grandes transnacionales, pero ahora las luchas son contra las mafias, la trata de blancas, la coca, el narcotráfico… y además estas mafias están metidas en todos los niveles. En la narrativa peruana última he notado por ejemplo esa influencia de la computadora como un objeto que ya es parte de uno, asimilado: no puedes pensar el mundo sin eso. La computadora además me ayuda a corregir. Cuando le entregué a Milla los originales de “La violencia del tiempo”, le dejé 1,600 carillas tipeadas en papel cebolla. Por lo menos tres carillas por correcciones, imagina entonces la cantidad de páginas que uno ha trabajado, porque las correcciones sí las haga a mano, y luego de vuelta a tipear. Cuántas carillas pasan entonces. En cambio con la computadora, qué maravilla a la hora de corregir, eso sí lo he aprendido rápido. Un día, hace cuatro o cinco años, llamo a un amigo de Piura y le pregunto por el nombre de la canción de una película con William Holden y Jennifer Jones… “ah, claro”, me dice, y al cabo de dos minutos ya tenía todo en google, y en el youtube sonaba la canción. Es importante cómo en la narrativa se van incorporando los avances tecnológicos, el cruce es interesante: el teléfono, el ascensor, el avión… En uno de los primeros tomos de “En busca del tiempo perdido” vemos esos avioncitos que le suscitan una serie de reflexiones existenciales al personaje, pero ese avioncito va a ser el que va a bombardear poco después París al final de la Primera Guerra Mundial. Así, la Internet se ha asimilado con el ser humano, pero yo no entiendo nada, y ya tampoco hago el esfuerzo.

Estás ahora preparando una nueva novela, terminar por fin tu trilogía.

Quiero terminar la trilogía: “Tamara Fiol”, “Kymper” y el nuevo libro: “Materiales para una biografía de Deyanira Urribarre”, un personaje que ya aparece en mis novelas anteriores. La cosa es así: las tres novelas son argumentalmente independientes pero están entrelazadas por la época o porque los personajes reaparecen en otras novelas con otros roles. En Tamara Fiol hay una visión desde afuera de la guerra interna y especialmente de Sendero Luminoso, el narrador es un extranjero, corresponsal de guerra, que viene a hacer un reportaje sobre las mujeres senderistas, un documental, finalmente no lo logra porque es un medio muy cerrado, pero conoce a Tamara Fiol que es una ex militante. Esa es entonces una primera visión externa del mundo de Sendero. En “Kymper”, este problema, este monstruo, está visto desde otra perspectiva, desde afuera por Kymper, que también es alguien que ha formado parte de la izquierda, y desde adentro por tres o cuatro personajes que son de Sendero Luminoso. Ahora lo que tengo es el reto más difícil para mí: escribir desde adentro del mundo senderista.

Este reto sería doble: por la construcción de la historia y porque se te ha vinculado con Sendero Luminoso, entonces no faltarán las especulaciones.

Es cierto, pero tengo que decir algo. Yo he querido rendir, ya desde “Tamara Fiol” pero sobre todo en “Kymper”, un homenaje a ese mundo de luchadores sociales, políticos dentro de la visión marxista leninista, la gente de izquierda, a la que poco a poco han ido sacando de las páginas de la literatura y el arte. En los años 60´s y 70´s el personaje emblemático era el guerrillero que luego con el tiempo se convierte en terrorista; han sido pues expulsados de la historia y la literatura, y aquel que se atreve a recordarlos es un hombre desfasado. Yo quiero entonces rendir un homenaje a la gente de base, a aquellos que dedicaron toda su vida –sin idealizarlos- a algo que los llevó a la frustración y la derrota; por encima de las diferencias de partidos dentro de la izquierda o de líneas políticas, para mí son combatientes. Por ejemplo en “Kymper” hay un personaje que es trotskista y que termina suicidándose, y está basado en un hecho real. Entonces son gente atormentada, desengañada, que incluso puso en riesgo a su propia familia. Ahora ya la gente joven está rindiendo cuentas con los padres.

Sobre este punto, en el libro “Los rendidos” de José Carlos Agüero, él comparte su testimonio como hijo de una pareja de senderistas militantes. Agüero no plantea el recurso del “perdón” sino que cuestiona duramente el hecho de que esa ideología en la que creyeron sus padres destruyó también la vida de él y su hermano (ambos niños entonces), les arruinaron la vida, como seguro a tantos niños en aquella época. ¿No crees que una novela con la temática y el tono que planteas se tome como una acción de apología pro senderista de tu parte?

Eso es justamente lo que intento evitar. Ahí está el desafío del novelista. Siempre he dicho que esos temas hay que tocarlos no como un ideólogo sino como un seguidor de Cervantes, porque hubo cosas horribles, terribles, que no se pueden ocultar de ninguna manera y hay que contar las cosas que pasaron. Para mí es un gran desafío, un enorme desafío, estoy trabajando en eso y hay un trecho largo aún.

Como confeso marxista heterodoxo ¿estás decepcionado de la izquierda?

Mira, yo pienso que no exactamente decepcionado, sino que creo que perdieron el rumbo. Pienso que en este momento la izquierda necesita una radical renovación, empezando incluso desde la teoría, es decir, ya no más dioses inapelables, incuestionables, “esto es verdad porque lo dijo Marx, lo repitió Engels, lo desarrolló Lenin, lo llevó a un nuevo desarrollo Stalin y a una expansión universal con Mao Tse Tung, y por eso es verdad”, entonces, digamos, eso es una estructura vertical en el silogismo a la apelación a la autoridad. Y hay que reconocer que Marx también cometió errores políticos y de visión histórica, por ejemplo esa imagen que da de Bolívar me parece equivocada. Entonces pienso que los futuros militantes deben tener una visión de igual a igual, no como si fueran gente incuestionable a la que si se les critica te mandan a un campo de concentración, como decía Gálvez Ronceros cuando estábamos en “Narración” respecto de la gente que caía en desgracia y era enviada a esos campos de concentración a “reformarse”, “autocriticarse”, Ronceros decía que los enviaban “a limpiar culitos de gallinas”. Yo creo que hay que quitarle esa dimensión tan solemne. Pero mira, por encima de la izquierda están las luchas populares que son incluso más antiguas que el marxismo. El comunismo y la perspectiva comunista es una utopía, seguramente, pero es una utopía hermosa ¿tú te imaginas un mundo sin Estado, sin clases sociales, sin dirigentes como Alan García, Fujimori o Cipriani? Un mundo no ideal, pero sí menos endemoniado.

¿No es eso un anarquismo romántico?

Sí, pero yo creo que es más bien una combinación del manifiesto comunista con algunos de los postulados del anarquismo. Y finalmente yo creo que todo escritor debe tener su lado anarquista.

Tomando en cuenta que están apareciendo libros de cuentos y novelas que tocan el tema del terrorismo, ¿cómo se podrían evaluar esas ficciones escritas por autores sin mayor compromiso político e incluso sin vivencias de la época?

Bueno, los escritores que empiezan a publicar empezando el siglo XXI son gente que ya ahonda esos problemas pero desde otra perspectiva. En ellos, en ustedes, la ideología no tiene el peso que tuvo para nosotros, y eso es bueno, pero siempre hay que ver cómo manejan el tema, porque es un hecho.

La literatura, queramos o no, termina siendo una radiografía de la época, pongamos como ejemplo “El buitre” de Kafka, resulta, dentro de esa ficción fantástica, una analogía de la situación de entonces. ¿Cuánto de esta generación que no vivió o vivió de muy pequeños aquellos años, puede enfrentarse a un tema tan complicado sin entregar una historia hollywoodense?

Bueno, pueden no haber tenido la experiencia, pero recuerda a Javier Cercas, que nace en el año sesenta y agarra un tema que yo creía terminado, la guerra civil española, y escribe “Soldados de Salamina”, una novela muy interesante. Ahora el peligro es que esos temas deben responder a necesidades vitales, por ejemplo lo de esta chico Agüero, él ha sentido la necesidad de dar el testimonio de una vida muy difícil, su padre fusilado y su madre también, raptada y fusilada con un cartel de Sendero Luminoso infamante. Él ha vivido lo que Nelson Manrique llama la época del miedo. Mira, si recuerdas el pasaje en el que le dicen que su madre ha muerto, no siente pena, dice más bien “carajo, por fin se acabó”, se acabaron las mudanzas nocturnas, las visitas de desconocidos, la angustia de no saber si volverán sus padres, y lo expresa con un sentimiento natural que es terrible. Desgraciadamente así son, y los escritores jóvenes tienen que ser auténticos con lo que dicen. Otra cosa son aquellos que se meten a este tema por las apetencias del mercado, entonces banalizan la historia, la hoolywoodizan, y aun cuando esos libros tengan éxito temporal, son libros olvidables. Yo pienso que hay gente joven que tiene mucho talento. Todavía no he leído la novela de Renato Cisneros, donde también hay un conflicto con el padre, pero desde el otro lado de la orilla. Recuerdo a Lizandro Cruzado, un poeta que ganaba todos los concursos de poesía de Trujillo desde los catorce años. Tiene poemas dedicados a su padre, quien saca a su familia de la vida ordinaria para meterlos en otro mundo, uno de persecuciones, carestía y cárcel. Incluso quiere formar al chico como revolucionario. Hay un poema donde habla de su padre, diciendo que antes buscaba las revoluciones y ahora se dedicaba a cultivar flores. Muy bueno, aparece en la antología de González-Vigil. Esto ya se está haciendo en la narrativa. Yo pienso que no hay que temerle al tema, pienso en lo que dijo Nabokov, que toda obra literaria auténtica es necesariamente ética. No puede haber una obra literaria verdaderamente artística siendo un proyecto malo para la humanidad y los seres humanos. Yo creo en eso. Mira el caso de Dostoievsky, era un reaccionario, un oscurantista, creía en la Rusia zarista, en la iglesia, pero cuando escribe sus novelas deja vivir a sus personajes, cada uno expresa un punto de vista y lo fundamente con pasión y razón, ahí están los hermanos Karamazov. Yo pienso que hay que arriesgarse, de lo contrario ¿para qué escribir? ¿De qué escribir? ¿De mis visitas al psicoanalista?

¿Crees que la literatura indigenista se superó con la literatura “regionalista” o andina?

Yo creo que sí y lo veo bien. Mira, hay un escritor de tu generación, Ulises Gutiérrez, que tiene un libro titulado “The Cure en Huancayo”, hay un cuento en ese libro en donde ves cómo los viejos temas andinos están replanteados, no es un Arguedas ni un epígono de Arguedas, es otra manera de entender lo andino. Karina Pacheco también es interesante, no puedes eludirlo. Ahora, yo no creo que los andinos representen la esencia de los peruanos, no comparto esa visión porque creo que la nuestra es una sociedad más plural.

Es de cuestionarse también porqué hay tan poca buena literatura andina, ni qué decir de la selva en comparación con la costa.

Creo que llegará un momento en que se cuenten más esas historias; ahora, respecto de la sierra, sus ciudades ya son pues enormes y tienen de todo, ahí tienes Huancayo, Arequipa, Cusco, ciudades cosmopolitas, donde no puedes pues escribir como Arguedas, serías no un epígono sino un anacrónico porque la realidad ya es otra.

¿Se puede ficcionar completamente un lugar y un tiempo?

Bueno, ahí tienes a Kafka ¿no? Mira, cuando me vine a Lima a los 17 años, todo mi mundo había sido Piura, el casco urbano que era como una aldea con no más de cincuenta mil habitantes. Había viajado a la casa de un tío en Paita, había viajado a una hacienda con el colegio en Sullana y otra en Chulucanas y nada más. Entonces no tenía la vivencia directa pero tenía el recuerdo de mis padres. En “La destrucción del reino”, en el relato “Bosque de amargura”, ubico la historia en una zona pedregosa, áspera, que no conozco físicamente. Finalmente no sé de caballos ni pistolas y he escrito “Hombres de caminos”. Hay entonces dos tipos de invenciones, la dimensión realista y la fantástica. Pero para una novela en la que quieras explicar o asumir un hecho histórico hay que investigar, y salvo que sea una alegoría, es un poco difícil.

***Entrevista realizada el 13 de agosto de 2015.