miércoles, diciembre 20, 2006

¡Feroz año nuevo!


Desde que cumplí 17 años he pasado el año nuevo fuera de casa y, les soy sincero, es la mejor forma de celebrarlo. Viajes a la sierra, a la selva y, sobretodo, los campamentos en la playa tienen los mejores recuerdos (bueno, algunos recuerdos, claro, porque entre la bruma del ron y la cerveza y el Whisky y...) del encuentro con los amigos, de la chica linda que conocí en Chepeconde (donde las olas brillan en la noche por un raro fenómeno relacionado con la luna), mientras se quemaba sus piecitos en la arena caliente ¡ay! ¡uy! ¡ay! y miraba desesperada a todos lados porque su carpa estaba demasiado lejos y hecho un Tarzán tuve que cargarla hasta el mar para que no se me derritiera, tan linda ella con su pareo y una sonrisa de anuncio dental, y luego me regalara un largo beso marino que aún llevo conmigo, pero en aquellos tiempos no había Internet y creo que incluso los teléfonos sólo tenían 5 dígitos así que ni modo: “Tarzán volver cada año nuevo, Jane, para volverte a ver”, pero como dice la canción: una golondrina no hace un verano. Solo espero que no se halla casado aunque, de no haberlo hecho, sospecharía de ella porque pasados los 30, una mujer que no se casa no es una buena referencia, ¿no? en fin, que planeando el reventón de año nuevo con la patota me di cuenta de que los años no pasan en vano. Mi amigo Luis Company no podrá ir de campamento porque su esposa, Rocio, está embarazada (ella sonríe de felicidad cada vez que dice esto mientras él lanza un quejido mirando al cielo con las manos en alto); los otros o saldrán con sus chicas a alguna fiesta en una discoteca donde todo termina al amanecer, o simplemente no tienen tiempo para pensar en llenarse de arena las medias. Algunos, claro, aceptaron el viaje, total, solo se vive una vez y no hay nada más relajante que estar frente al mar fumando un cigarrillo con una rubia de un metro setenta y 36 B de bikini, pero como eso solo se ve en The Hollywood Reporter, habrá que conformarse con la anchoveta que se pesque, porque, como dice Gastón Acurio, igual es nutritiva. Punto aparte es el cuidado que hay que tomar en estas ocasiones: ojo, todo lo que comamos y bebamos debe tener registro sanitario en una etiqueta de DIGESA (está en la etiqueta o en el base del envase). Verifiquen siempre la fecha de vencimiento de los productos que compren, porque con el calor de la playita el atún a uno lo pone de vuelta y media, y anda busca una clínica a esa hora. Viajar en alguna empresa de transportes: se ahorra combustible, se duerme al regresar y puedes hacerlo cantando con la seguridad de que no te morirás en una curva por quedarte dormido. Entonces ¡Feroz año nuevo para todos!” y recuerden que hacer el amor “bien” quema las calorías (sobre todo después de la empanzada navideña).

jueves, diciembre 07, 2006

En franca remodelación

ANDO RE-MODELÁNDOME
POR LO PRONTO, ESTOY TEMPORALMENTE FUERA DE SERVICIO
AL MENOS HASTA MAÑANA, QUE ME ALCANZAN LOS 32 AÑOS
Gabriel