martes, diciembre 23, 2008

Thundercats 2009 - Un regalo de los fans esta navidad

Cuando a mediados de los 80 aparecieron los Thundercats, yo tenía, creo, unos 11 años. Los pasaban los domingos por la noche en canal 5, después del programa donde el actor que representaba a Manimal en canal 2, hacía de guerrero espacial en no sé qué programa para el olvido. La cosa es que los Thundercats fueron un fenómeno mundial (incluso ya en la universidad, 7 años después, a un amigo arqueólogo que además de federal es recontra flaco, le pusimos Mun Ra, que devino luego en "Mortimer" y ahí quedó, como hasta ahora, para la posteridad). Inexplicablemente su transmisión se canceló y los genios de canal 4 compraron la serie. Aquella navidad, en Hogar (para los chiquillos de hoy: equivalía a Saga y Ripley y Polvos Azules juntos, tenían cada maravilla...) habían traido los muñecos de colección, a los cuales apretando un botón les brillaban los ojos. Pero eso no era nada comparado con el Cubil Felino: tenía cataratas alrededor, medía poco más de metro y medio en la base y cabía dentro suyo el tanque felino y demás artefactos, en fin, que los thundercats fueron lo máximo en aquellos años donde al profe de literatura (que era calvo) le decíamos Panthro, al que tenía mucha barba y era chato, Snarf; y así sucesivamente. Imagino que en todo el mundo debió pasar esto, porque ahora, un grupo de fans no tuvo límites y, gracias a una excelente edición de video creó un trailer de la supuesta película de los Thundecats sobre la que, desde hace algunos meses, viene sonando su producción.
Dentro de la elección de los personajes principales del filme, este grupo anónimo de fans designó a conocidas estrellas de Hollywood para interpretar los roles protagónicos de la serie: Brad Pitt encarna a "Leon-O", Vin Diesel a "Pantro" y Hugh Jackman a "Tigro", sin olvidar a un horroroso "Garfield" que aparece interpretando al insoportablemente cobarde "Snarf".
Los dejo con el trailer, disfrútenlo!!!!!

La contracampaña navideña del Gonzo Club

Bajo la premisa: "El consumismo navideño es el Mal" el Centro Cultural Gonzo, regentado por el maquiavélico y antinavideño gonzo mayor, nuestro amigo poeta Giankarlo Huapaya, se propone esta saludable campaña webcomiquera que intenta luchar contra el consumismo tradicional que degrada el medio ambiente, agota los recursos naturales y genera residuos no biodegradables. Apuesta por regalos sostenibles y compatibles con la crísis económica. Y vaya si además de ser gratuito, placentero y de provocar hambre (ahora que habrá pavo, lechón y chocolate) también hace bien al corazón. No olvide lavarse los dientes.
Visite el Centro Cultural Gonzo aquí.

miércoles, diciembre 17, 2008

Diego Lasarte y sus POSTALES

Hace muchos meses, el poeta Diego Lasarte me entregó su poemario único (en diseño y formato), esta vez, esperarán por el resultado, pero desde ya, estamos rodeados de grandes poetas. Mañana lo posteo. Acá la portada.

domingo, diciembre 14, 2008

The Bush - Shoes incident

La vida política de Bush ha estado marcada por el aprecio y desprecio de millones de personas y personalidades que han elevado su voz de protesta contra actos como la invasión a Iraq, el abuso criminal en cárceles como Abu Ghraib (que en realidad es un campo de concentración moderno), el desvío de fondos del gobierno para la compra de armamento (que ha sido una de las razones de esta crisis que ahora atraviesan), el maltrato a sus ciudadanos al permitir el descontrol en los precios de productos farmacéuticos y una larga lista de acciones que lo han convertido en uno de los hombres más odiados del planeta. A pesar de eso, sigue siendo el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, y como tal –mientras Obama no asuma el cargo– debe continuar cumpliendo con sus actos protocolares. Como esta conferencia, donde un reportero Iraquí (ahora seguro convertido en héroe local) le lanzó sus zapatos al –aun – hombre más poderoso del planeta durante una rueda de prensa celebrada en Bagdad junto al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki. Bush realizaba con esta presentación sorpresa su último viaje a Iraq como mandatario. El corresponsal del canal de televisión Al Bagdadía, quien se levantó zapato en mano, se lo arrojó mientras a gritos llamaba “perro” al mandatario estadounidense, quien logró esquivarlo en dos oportunidades. Como era de esperarse, la seguridad de Bush redujo al agresor y lo sacó de la sala. En Iraq, igual que en gran parte del mundo árabe, arrojar un zapato es una de las mayores ofensas que se pueden cometer contra una persona, al igual que llamarlo “perro”. Sin embargo, Bush se limitó a bromear sobre el hecho mencionando que “Todo lo que puedo informar –sobre los zapatos – es que son de tamaño 10”.Bush y al Maliki ratificaron ayer en Bagdad el acuerdo de seguridad entre ambos países que estipula la retirada del Ejército norteamericano antes de enero de 2012.
No hay duda de que Bush ha sabido sortear a lo largo de los años miles de problemas y acusaciones, y esto ha desarrollado en él unos reflejos que, a su edad, son envidiables (a ver si Alan García podría moverse igual en situación semejante). Chequen el vídeo, de hoy domingo 14 de diciembre. Esto ocurrió hace 35 minutos.

sábado, diciembre 13, 2008

GRACIAS A LA VIDA... Iron Maiden en Lima 2009!!!

Cargado con banda, staff, más 12 toneladas de elementos de escenario y equipos, el customizado Boeing 757, bautizado como 'ED FORCE ONE' por los fans y piloteado nuevamente por el capitán de Astraeus Airlines y vocalista de Iron Maiden, Bruce Dickinson, va a recorrer 80,000 Km. alrededor del planeta para conciertos en 20 ciudades de 13 países, llegando a un total de 38 países visitados en esta gira 2008/2009, tocando ante casi 2 millones de fans.
La gira 'SOMEWHERE BACK IN TIME' revisita la historia de la banda al enfocarse casi enteramente en los 80's, tanto en la selección del repertorio como la puesta en escena; que está basada en la legendaria producción egipcia del 'Powerslave Tour' 1984-95, incluida en el reciente DVD "Live After Death".
Este es definitivamente el show más elaborado y espectacular que la banda haya presentado, e incluirá algunos elementos claves de su ‘Somewhere In Time Tour’ de 1986-87, como el Cyborg Eddie, abundante piromanía, etc. En pocas palabras, es el show de Iron Maiden que HAY QUE VER SI o SI en la vida.
Comenta el miembro fundador Steve Harris: "Cargaremos en el avión tanto equipo como podamos llevar, incluida mucha pirotecnia. El repertorio será un poco diferente a los shows que hemos hecho hasta ahora en esta gira, así que incluiremos algunas canciones extra de nuestros primeros 4 discos. Es probable que en esta gira sea la última oportunidad en que varias de estas canciones sean tocadas en vivo, así que realmente vamos a darles todo lo que tenemos".

Las entradas para las zonas Aces High 1, 2, 3, 4 y 5 están agotadas, igual que las de Live after death 1, 2, 3, 4, y 5, The number of the beast 1, y Running free... y se han puesto a la venta desde hace 3 días. Claro, la zona para valientes (llevar chancabuques) es The trooper. Aún queda espacio, pero dudo que quede alguna entrada para mediados de enero. A apurarse, que Iron Maiden es Iron Maiden .

Up The Irons!

miércoles, diciembre 10, 2008

Encuentro imperdible con las letras

Jennifer Thorndike irrumpió en la escena literaria provocando rubores en la enorme cucufatería femenina que se rasga las vestiduras cada domingo a las doce después de la misa. Escueta y estupenda amiga, me envía esta nota para que todos, es decir, TODOS los que leen este blog (ques on legión, a lo Paulina Rubio) vayan este sábado a escuchar algo que realmente vale la pena. Quedan entonces invitados, lanzé la piedra (con "z", ustedes entienden), una buena excusa para reunirse, escuchar a Jennifer y demás artistas y después a beber algo de la noche, que la noche siempre será eterna. ¡Salud!
Mesa Redonda y Recital "Novísimas voces de la literatura en el Perú"Participan: Alex Morillo, Jennifer Thorndike, Luisa Fernanda LindoModera: Doris Moromisato
Sábado 13 de diciembre, 5:30 a 6:45 pm

Anfiteatro Chabuca Granda

Organiza: Cámara Peruana del Libro

lunes, diciembre 08, 2008

Happy Birthday, Jim

El cantante de la mítica banda The Doors, Jim Morrison, El Rey Lagarto, cumple hoy lunes 65 años, por lo que entre las celebraciones está la develación de una placa en un bar de Los Angeles, California, al que asistía el fallecido cantante. La placa conmemorativa será descubierta en Barney's Beanery, donde Morrison orinó (así de loco anda el mundo últimamente). Morrison solía llegar a este bar, del que también era asidua Janis Joplin, pero donde se le prohibió entrar por orinar en una de sus tantas bombas.
James Douglas Morrison nació el 8 de diciembre de 1943 en Melbourne, Florida. Hijo de Clara Clarke y George Morrison, un contra almirante de la marina estadounidense. Su hábito por la lectura incluía autores como Kerouac, Nietzsche, Rimbaud, Baudelaire y Ginsberg; estas influencias se vieron reflejadas en los temas que compuso, versos y frases sueltas en pequeños cuadernos, los que después se convertirían en algunas canciones de The Doors, nombre inspirado en una cita de William Blake:

"Si las puertas de la percepción permanecieran abiertas,
todo aparecería al hombre tal cual es, infinito".


Todo lo demás, ya es leyenda. Los dejo con el clásico “Light my fire”. Larga vida al rey.

martes, diciembre 02, 2008

Casa de Zurdos, de Alessandra Tenorio - INVITACIÓN

La casa familiar, la pérdida de la niñez, los recuerdos y la nostalgia han sido desde siempre el leit motiv de la poesía de Alessandra Tenorio, desde su aparición con Porta/retrato (2005), un breve poemario donde el amor y los retratos familiares eran el hilo conductor de sus versos. Esta publicación que tuvo buena acogida entre el público lector y la crítica, fue nombrada por el programa Vano Oficio como uno de los mejores libros del año.

En su segunda entrega, Casa de zurdos (Lustra editores, 2008), con un lenguaje sencillo y coloquial, la autora transita por los mismos temas, solo que haciendo más palpable la presencia de la muerte. La presentación del poemario se llevará a cabo el viernes 5 de diciembre, a las 8:30 p.m. en la Feria del Libro Ricardo Palma (Parque Kennedy, Miraflores). Los comentarios estarán a cargo de los escritores Rocío Silva-Santisteban y Oswaldo Reynoso.
El ingreso es libre y la salida con poemario en mano (elemental, mi querida Ale).

viernes, noviembre 28, 2008

Terrado de Cuervos - Pablo Salazar Calderón


Hace algún tiempo recibí del poeta Pablo Salazar, su plaqueta titulada Terrado de cuervos, un trabajo delicado, bien elaborado y mejor sentido. Debido a muchos inconvenientes (perdí el USB con más que mis trabajos periodísticos y literarios y muchas fotos entrañables) no llegué a postear el texto que escribí sobre su obra. Este fin de semana lo haré, con más tranqulidad. Pero como un adelanto les dejo con este estupendo poema, cuyos versos finales son, sin duda, muy buenos.
PD: Barcelona, aún te debo la entrevista con Calamaro, lo haré pronto, lo prometo.


Apenas sus ojos existen

Apenas el pensamiento de los pájaros

Sobrevolando

Mi cabeza repleta de semillas frías

Apenas esa almohada de plumas en remolino

Y tu resortera

Que la besa sin separar los labios

Apenas las altas gotas del sueño

Lentas

Y gigantes

Contra el empeine de mis abismos.

lunes, noviembre 24, 2008

Imitation of life

Una vez leí en alguna novela (creo que fue una de Milan Kundera, no estoy seguro) que la habitación de uno refleja cómo estamos en nuestro interior. Claro, suena a texto de autoayuda pero me parece que tan sólo suena, porque la reflexión es buena y apareció en mi cabeza ahora que estoy armando mis cosas para regresar a casa. Cuando desperté esta mañana y vi las cosas embaladas, rodeado de cajas, libros, papeles, la computadora… me sentí atrapado. No sabía por dónde empezar. La puerta parecía haberse escondido tras un cerro de cartón simétrico. Sólo pensar que iba a tener que cargar todo eso era ya una carga tremenda en la cabeza, pero hay cosas inevitables que se tienen que afrontar, como el hecho de que te suban el alquiler porque el dólar y la bolsa y Obama y el crudo y a mí qué michi si no me pagan en dólares y menos en una bolsa y Obama no es crudo. Así que otra vez a buscar nueva casa y regresar al hogar y guardar todas las cosas de nuevo y, lo que es peor, encontrar en medio de tanto papel, aquellas cartas que uno creyó haber escondido por siempre y para siempre, fotografías de viajes lejanos, de campamentos delirantes, de guitarras trasnochadas en algún lugar del Perú. Me imagino que debe ser como cuando empiezas a guardar las cosas de un difunto, ¿no? Nunca sabes lo que vas a encontrar o cuál será el verdadero significado de cada frase, sólo el que escribió o recibió lo sabe, y tal vez ahí radica el gran valor de los recuerdos: en que tienen la potencia de despertar emociones grabadas en el inconsciente. Al salir del concierto de REM, por ejemplo, tarareando Imitation of life, recordé la tarde que pasé con unos –entonces jóvenes todos- escritores, en una casa de playa en el sur de Lima, conversando sobre qué escribiríamos los siguientes meses, los próximos años, sobre qué editorial queríamos para nosotros y por qué, encontrando varada un ancla que convertimos en lámpara y en cuya pantalla escribimos un cadáver exquisito, llenos de deudas y sin trabajo, pero felices y llenos de sueños. Hoy, diez años después, mientras movía las cajas al camión, recordé aquella tarde, donde el vodka entraba entre risas y sueños, y mientras veo la sala ya vacía y recorro con la mirada por última vez este lugar con balcón y puertas de vidrio, me repito que eso es lo mejor de los recuerdos. Lo malo es tomar el teléfono y saber que muchos de esos amigos, ya no están más acá. Pero cuando los pienso al oír una canción, digamos esta de Imitation of life, sonrío y sólo espero que sean tan felices como lo intento ser yo. Y que sigan escribiendo… y soñando.


sábado, noviembre 08, 2008

Taller de cuento, noviembre 2008

Taller de Escritura Creativa – Noviembre, 2008
Desde el sábado 15 de noviembre la Editorial Casatomada reabrirá su taller de escritura creativa en el género del cuento y el relato breve, donde cada participante conocerá las técnicas narrativas necesarias para poder elaborar sus propias ficciones. El taller, que dura dos meses, está dirigido a todas aquellas personas que deseen desarrollar su talento narrativo y estimular su imaginación a través de lecturas escogidas, vídeos y crítica grupal. Cada tallerista participará en el análisis crítico de sus propios textos que, clase a clase, irá escribiendo y desarrollando.
Dirige: Gabriel Rimachi Sialer, escritor y director de la editorial Casatomada.
Lugar: Av. 28 de julio 228 – Dpto. 31 /Jesús María, 10 vacantes.
Costo: S/100 mensuales. Incluye materiales y certificación.
Duración: 2 meses (creación & técnicas).
Inicio: Sábado 15 de noviembre de 4 a 6 p.m.
Informes e Inscripciones: 433 – 1352 / 99134 – 6071

viernes, noviembre 07, 2008

Obamanías

Este no es un texto serio, es más bien, un texto desesperado ante la aparición de la “esperanza”. Durante toda esta semana me he preguntado: ¿puede haber algo más estúpido que aumentar la palabra “manía” a cualquier otra palabra que de pronto se ponga de moda? Desde el día martes y luego de las elecciones norteamericanas, donde Barack Obama resultó electo, las frases “el primer presidente negro”, “la esperanza negra”, “el candidato de África” (¿?), “el ejemplo del sueño americano”, quedaron a nivel de campeonato interbarrios cuando a alguien se le ocurrió lanzar la palabreja: Obamanía. Entiendo entonces que hay una ¿manía por Obama? Y de pronto, Daniel Craig (sí, el que fue cuestionado por los puristas amantes del 007 por “tener el pelo rubio”) declaró durante la presentación de Quantum of solace que: “Después de la victoria de Obama pienso que puede haber llegado el momento para un agente 007 de color”, es decir, que si Obama no hubiera salido electo, entonces… ¿no cabría la posibilidad? Ahora sólo falta que a alguien se le ocurra proponer que Harry Potter, los Pitufos, Los teletubies, Los Simpsons, todos sean “de color” para democratizar las pantallas. Y eso es lo que me ha dejado con una gran duda que cada día se torna más en preocupación: ¿cuántos disfraces puede tener el racismo? Porque de que hay racismo en el mundo, lo hay, y en escalas que aceptarían adjuntarle la espantosa palabra manía. Sin embargo, ¿No es acaso que ahora que recién llega a gobernar una persona negra al país más poderoso del mundo, muchos tendrán que agachar la cabeza y morderse la lengua para aceptar lo que siempre detestaron? Creo que ese es el verdadero racismo peligroso, el oculto, el asolapado, el que esconde el odio tras una sonrisa mientras espera obtener un beneficio, e imagino que se verán desfilar a cientos de esos especimenes en esta nueva etapa de gobierno norteamericano, que Obama asume en medio de un mar de problemas: el petróleo, la guerra, el pedido de paz en su mundo (que no es el nuestro, ojo), la crisis mundial (que aseguran y reaseguran no nos afectará), la bolsa de valores que se desploma cada vez que garúa en Lima, el rumor del Amero como posible valor de cambio producto de la fusión de EE.UU. México y Canadá, pareciera que viviéramos en la trama de un thriller en formato de best seller. En fin, a ver si pasada la Obamanía post electoral el mundo cambia en algo para mejor. Aunque sea alguito.

lunes, octubre 27, 2008

Apocalipsis now

Al parecer el vídeo siguiente ha provocado más de una reacción de pánico entre quienes lo han visto y apreciado en su real dimensión. ¿Un bluff? ¿Un trabajo de distracción mediática? ¿Terrorismo cibernético? ¿Es verdad lo que ahí dicen? ¿Es mentira? En todo caso, mírenlo, analízenlo, sopésenlo y saquen sus propias conclusiones. Lo cierto es que, verdad o no, a uno le deja algo de temor en el cuerpo. Y con las bolsas desmoronándose cada día y la crisis mundial que amenaza con un crack inimaginable, este vídeo a uno medio que lo altera. Por si acaso, estemos prevenidos (aunque eso de comprar "barras de oro y plata"...).



¿PERO, QUÉ ES EL AMERO?
Amero es la moneda que compartirían Estados Unidos, Canadá y México en una supuesta Unión América del Norte compuesta por los tres países y que serviría como núcleo de competencia contra la Unión Europea. Desde que se creó el Euro, Estados Unidos ha visto reducido su poder a nivel internacional y es normal que pongan mecanismos en marcha para contrarrestar esta tendencia. Para muchos es una conspiración o un simple bulo mientras que para otros ya está en marcha y se firmó un acuerdo al respecto entre George Bush, Vicente Fox y el primer ministro canadiense Martin en Marzo de 2005. Esta unión entre los tres países viene iniciada con la construcción de una gran autovía (NAFTA Superhighway) que discurre desde México hasta Canadá, uniendo estos dos países en sus fronteras con EEUU, por un lado, desde la frontera entre EEUU y México en Laredo, Texas hasta la frontera entre EEUU y Canadá en Duluth, Minnesota. Esta autovía tendrá un ancho de hasta cuatro campos de fútbol y serviría de eje para el transporte en Norteamérica, incrementando considerablemente el comercio entre los tres países pudiendo plantar cara a la potencia que supone en la actualidad la Unión Europea. Además de todas estas especulaciones nos encontramos con diferentes propuestas de lo que sería la nueva moneda llamada a liderar la economía mundial. CONTINUAR LEYENDO AMERO

domingo, octubre 26, 2008

Estatuas, de Cristian Crusat

Dice el texto de presentación:
¿Por qué los protagonistas de estos cuentos -un niño que insensiblemente se transforma en genio marino, un profesor de literatura que descubre algo que podría definirse como "la intrínseca maldad del mundo", un borracho que rememora una fantasmal galería de mujeres- son seres tan vulgares, con tan escasa vida interior? ¿Por qué el narrador los observa, sin embargo, con tanto humor y ternura? ¿Y cuál es el sentido de esa revelación llena de belleza negativa a la que suele conducirlos, de ese destino a veces atroz, a veces sólo amargo o irónico? La respuesta a estas cuestiones compete sólo al lector. No obstante, quizá sea conveniente recordar aquellas palabras de Jakob von Gunten: "Carecer de algo también tiene fragancia y energía".


Conocí a Crusat cuando el Centro Cultural de España lo invitó, no hace mucho, a realizar un taller para escritores jóvenes (él mismo es un escritor joven, ojo, tiene 24 años, si mal no recuerdo) y un par de conferencias. Luego de conversar mucho pude acceder al libro que traía bajo el brazo: Estatuas, editado por la casa española pre-textos y considerado como el mejor libro de cuentos de 2006, lo cuál acentuó más el interés en leerlo y pronto. El volumen incluye 13 cuentos de diversa factura a nivel de lenguaje, pero he aquí quizá su mayor fuerza, en ese mismo juego. En Los deseos, su precio, el personaje es un niño que contiene la respiración bajo el agua para poder ganar apuestas y así comprarse una consola de videojuegos. La vuelta de tuerca hacia el cuento fantástico aparece como un golpe certero al lector casi al final del breve cuento. En Mando Pereda quiere despertar el personaje principal anhela su día de furia tras un despido inesperado. La prosa de Crusat es limpia, directa, como sus historias, incluso en el cuento que da nombre al título podemos notar que hay algo en común en todos sus textos: sus personajes tienen un vacío existencial que pretenden llenar fallidamente, se pierden en sus búsquedas personales y sus anhelos son tan simples que se convierten en inalcanzables de lo simples que son. Quizá el cuento más "raro" de la colección sea Matasellos, donde el juego intertextual hace referencia a escritores como Saramago, peatones, amigos cercanos y al mismo Crusat. Definitivamente estamos frente a un libro interesante, que deja al lector con esa sensación de que el golpe dolió pero faltó algo, esa pizca de sal que todos esperamos al final de cada lectura. Con todo, es un buen libro, que augura producciones más ambiciosas en el futuro.

Bagual

Acaba de aparecer en Lima Bagual, reciente novela del escritor chileno Felipe Ignacio Becerra Calderón (1985). Becerra estudia licenciatura en letras en la Pontificia Universidad Católica de Chile y ha participado en el taller de novela de Jaime Collyer, en el taller de poesía de Héctor Hernández Montecinos y el taller de cuento de Alejandra Costamagna. Ha obtenido el Primer Premio en el Concurso de Creación Literaria Joven “Roberto Bolaño” en las categorías de Cuento y de Novela 2006 y la Beca de Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en la Categoría Novela 2008. Ha participado en variados encuentros de poesía joven como Violento Sur, Bonsái, Perros Héroes, Riesgo País, Autores de Noche y Sur Itinerante. Forma parte del Colectivo apuntes/ amputes. Los dejo con el comentario que escribiera Rodrigo Morales para la presentación de Bagual:
Un libro de guardia que desoculta, que soporta una materialidad desierta en su decir y en la censura de su habla la marginación de un cuerpo como ironía. El libro de apuntes institucional permite la verificación de un acontecer mediante la lectura de su entorno, esto es, la fractura de una huella disipada que actúa siempre como política, como escritura. La noción de peladero, la sequedad con que la letra va socavando su devenir, el flujo gramático con que la pesadilla del nombre riega la narrativa, el lenguaje –barthesiano- como hurto, hacen de bagual un espacio desfigurado por la idea que lo trama. La palabra aterriza aquí para simularnos actuales de una historia que no es posible dejar de interrogar –para mostrar el modo cómo la fisura de ésta nos va delineando-. Felipe Becerra trabaja sobre una materialidad devastada, esa pérdida nos piensa siempre como poema. Su singular pertinencia admite su política en la medida en que esa devastación nos conmine a pensar la literatura y sus condiciones de posibilidad más que a saberla. Bagual es para nosotros la frágil intimidad del desierto y su palabra.

miércoles, octubre 22, 2008

Para no olvidar - Andrés Calamaro

Faltan pocos días para el concierto, pero esta canción te la debía, por todas las noches que jugueteamos bajo las sábanas, recuerdas? Por todas las risas, por toda la locura, por tanto cariño...

jueves, octubre 09, 2008

Lire en fête 2008 dans l´Aliance Francaise du Lima

Este viernes 10 a las 7.30 pm tendrá lugar la segunda parte de nuestro coloquio dedicado a reflexionar sobre la lectura. Esta vez nuestros destacados panelistas deberán responder a la pregunta: ¿Leer puede ser una fiesta? Y Lady Rojas, escritora e investigadora peruana radicada en Canadá; Mary Soto, poeta, editora y maestra; Alexander Forsyth, gestor cultural; Vedrino Lozano, poeta y profesor; Gabriel Rimachi, cuentista y editor, y Renata Teodori, alta funcionaria del Ministerio de Educación que no pudo estar presente en la primera jornada, responderán a esta interrogante con toda la autoridad que les da su vasta experiencia en este campo y su formación académica. Además, leerán textos y poemas de su autoría para terminar verdaderamente en fiesta este conversatorio ¡No se lo pierdan!

INGRESO LIBRE!!!

Tómbola cultural

Cuando un grupo de personas se reunen en torno a una idea creativa, no hay duda que la forma de arribar a la meta puede tener más de una ingeniosa sorpresa. Este sábado es la "tómbola cultural" (hace 50 mil años que no escuchaba la palabra tómbola, me recuerda a una canción de una actriz española que se llamaba... cómo se llamaba... ah! Marisol, y todos vivíamos enamorados de ella, hasta que llegó Yolanda, la ficha amarilla de Parchís. Mejor detenerse ahí: no siempre es bueno hurgar en los recuerdos). Nos vemos entonces en la tómbola que se hará en la Librería Commentarios. Y felicidades para la gente de Heridita.

sábado, octubre 04, 2008

Cuando soñé ser la chica "10"

En 1980 la fiebre desatada con "La guerra de las galaxias" llegó a mi casa en forma de espada láser (aquellas importadas que traía algún pariente desde Estados Unidos), y los muñecos de cuatro o cinco personajes que casi no recuerdo (cosa curiosa porque nadie olvida Star Wars). Lo que sí no olvido es que esa espada, que fue mi deseo más anhelado, mi grito guerrero de niño herido en la sala de juguetes de Sears, y que mi padre encargó en repetidas ocasiones, fue hecha a un lado en 24 horas cuando, por casualidad, descubrí al bailarín Mijail Baryshnikov y a Nadia Comaneci, la mejor gimnasta de la historia.
Y entonces "La guerra de las galaxias" fue un chancay de a cinco cuando mi padre me pescó ensayando algunos pasitos, porque, la verdad, hay tres cosas que un niño no puede soñar con ser: bailarín de ballet, coreógrafo y gimnasta artístico (y encima peruano). Pero cómo evitarlo cuando uno ve, con ojos maravillados, el tremendo espectáculo que era Baryshnikov deslizándose por el escenario, construyendo figuras con su cuerpo, tallado en músculos rígidos y armónicos (algo que nunca tendré, lo confirmo cada vez que me veo la panza), danzando algún tema clásico. Lo de coreógrafo fue descartado por el sicólogo -ya imaginan por dónde iba la cosa-, pero lo que sí no se pudo evitar fue la gimnasia. CONTINUAR LEYENDO AQUÍ

miércoles, octubre 01, 2008

Perú, vive la leyenda

Sin palabras, este vídeo de promoción turística es simplemente estupendo. Un motivo más para pensar en conocer el Perú primero.

lunes, septiembre 22, 2008

Esperándome volver

Todo empezó en la playa, los niños me veían divertidos pero temían acercarse. Alguna madre, extrañada, llamó a la policía por una hija curiosa que se acercó a tocar mi pecho. Yo mismo quedé sorprendido, pero antes de intentar una reacción ya estaba esposado y en la patrulla rumbo a la comisaría. Al llegar me interrogaron. No sabía qué responder. Luego me dejaron ir. Ni siquiera pude ponerme la camisa. Tuve que viajar en bus con el pecho desnudo y la gente me miraba como reprochando a un treintón en esas fachas. Pero los niños continuaban mirándome con la boca abierta, algunos buscaban refugio en el regazo materno. Otros buscaban acercarse. Tocarme. Eso me asustaba. Es terriblemente incómodo cuando un niño –o peor aún, una niña- se te echa encima. No me gustan los mocosos, siempre preguntan cosas imposibles y eso me desespera.

Al llegar a casa me bañé, pero mientras me secaba quedé perplejo: tenía una mancha azul que se movía bajo mi cuello. Una mancha enorme. Limpié el vaho del espejo y la imagen que me devolvió me paralizó. Un ave estaba creciendo entre mi piel. Un ave azul. Curiosamente el miedo se desvaneció y sentí un calor agradable. Esa noche no pude dormir pero al hacerlo, ya cerca al amanecer, tuve el más extraordinario de los sueños. Al despertar me sentí extrañamente feliz.

Salí a caminar para decidir entre consultar al médico, a un brujo de la selva, presentarme a un circo o acudir a un instituto de investigación. Al llegar al hospital el doctor llamó a otros colegas y rieron mucho. Nadie lo veía. Sólo yo. ¿Estoy loco? Pensé, ¿será que me he vuelto loco? El doctor recomendó ver a un psicólogo. Este a un psiquiatra. Este mucho descanso. Y yo creí que estaba loco. Regresé a la playa a descansar. Pero los niños de nuevo. Aunque esta vez empecé a hablarles como un poseído, a contarles historias extrañas, de monstruos con poderes sobrenaturales, en parajes increíbles. Al centro de un gran círculo humano, me convertí en una voz ajena e hipnótica. Veía sus pequeños cuerpos untados de protector solar. Ninguno quería irse y eso me irritaba. Los pocos amigos que tenía me fueron abandonando rápidamente mientras mi extraña vocación se consolidaba. Hasta que me quedé solo.

Como un autómata, salía temprano a la playa, me sentaba cerca de la orilla y en pocos minutos empezaba a contar historias, pero ya no era yo, era otra voz; tal vez un trauma de mi infancia – pensé. En la noche, mientras el ave dormía, yo intentaba borrarla con detergentes para ropa, pero sólo conseguí irritarme terriblemente la piel. Estaba desesperado. En el bar me tomaban por loco. Todos se alejaban. Las chicas reían de mi historia del ave que aleteaba en mi pecho y luego se marchaban. Al amanecer perdía el conocimiento y de nuevo a la playa. Odiaba esa maldita ave azul que me dominaba; que hacía que esos niños me quisieran.

Semanas después quise arrancarla de mi piel con un cuchillo pero aleteó tan fuerte que no me atreví a hacerlo. Me deprimí. Caí en un marasmo de rabia y fatiga.

Una mañana, sentí que algo se desprendía en mi cuerpo. Observé atónito al ave salir de mi pecho. Extender sus alas con pereza. Luego voló y se posó en la ventana. Era bellísima, para qué. Me miró curiosa, como preguntándose si su nido estaría bien. Creí ver que una lágrima rodaba por su piquito. Sonreí. Por fin libre. Con disimulo cogí un zapato y se lo lancé con rabia ¡Por fin libre! ¡Lárgate! Le grité. El ave me miró nuevamente y voló. Se perdió en el infinito. Cerré aprisa todas las ventanas y puertas, corrí las cortinas y no salí en dos días de la habitación. Convencido ya de que no volvería, decidí incursionar en un bar y tener una aventura amorosa. Me hacía falta el calor adulto de un cuerpo de mujer. Curiosamente, mis contemporáneos comenzaron a aceptarme como uno de los suyos. Con rapidez volvieron las sonrisas y los brindis, los abrazos y las palabras. Ya no tengo ningún ave en el pecho, les contaba, es que andaba algo estresado y tú sabes…
Todos rieron y prolongamos la fiesta hasta muy tarde.

Días después me desperté sobresaltado. Sentí que algo me faltaba y no sabía qué. Salí a caminar de madrugada para despejar la mente. Arrastré mi sombra por los empedrados, viendo a los borrachos de mi generación caminando frustrados, esquivando al tiempo. Vi sombras agazapadas tras las esquinas esperando adueñarse de un cuerpo ajeno; a una solitaria pareja de amantes entretenidos en sus pieles. Y me sentí solo. Abrí mi camisa y no encontré a mi ave azul de las historias increíbles.

Llegué a casa y abrí las ventanas. Coloqué un plato de alpiste en la mesa y esperé en la silla de enfrente. Horas después me serví una copa de vino. El tiempo pasaba. Las cortinas estaban demasiado quietas. El ave azul no llegaba.

A la cuarta copa me resistí a la idea de su ausencia y me senté en su silla para ocupar su espacio. Tal vez así llegaría. Pero entonces me sentí tan solo, que ahora hasta mi propia silla estaba vacía.

miércoles, septiembre 10, 2008

17 fantásticos cuentos peruanos - Antología

17 fantásticas razones para
leer este libro


Desde siempre el género fantástico ha despertado más de una pasión en los escritores, por lo subyugante de sus posibilidades y porque, en los más diestros, es un reto a la imaginación y a la articulación de argumentos que, línea tras línea, seducen, invaden, estremecen y desarman al más prevenido de los lectores. La gran mayoría de críticos coincide en que el cuento empieza a ser cultivado en el Perú con el impulso modernista del siglo XIX e inicios del XX, y todos los que hemos leído a Clemente Palma lo tenemos como referente ineludible para este género y para el de horror (y ambos se funden y confunden a su vez por la delgada línea que los separa). Es inevitable, además, reconocer el carácter fantástico de varios escritores de la primera mitad del siglo XX, Valdelomar, entre ellos, y de la segunda mitad, acaso la más fecunda en publicaciones de este género (con Ribeyro a la cabeza). A mediados de los 70`s Harry Beleván publicó una antología de cuento fantástico que sorprendió por la calidad de los textos y la cantidad de escritores provenientes de varios lugares del país. Desde entonces, muchas plumas se adhirieron a caminos más realistas, pero algunas mantuvieron ese gusto por mirar dentro de los espejos. Esta selección, pensada originalmente para un único volumen, ha tenido la grata sorpresa de encontrar en el camino más buenos cultores del género, por lo que ha tenido que desdoblarse en dos tomos con 16 autores en cada uno (aunque esto último no es del todo rígido, siempre hay más de 16 gratas sorpresas). Me resulta especialmente grato como editor, mostrar la obra de autores nacidos entre 1936 y 1982, en cuyas líneas pueden verse y sentirse diferentes ópticas y manejo del lenguaje, así como sutiles cambios en la forma (estilo) de narrar sin descuidar el efecto final de cada texto. Cinco generaciones pasan por estas páginas, y he aquí la riqueza de este proyecto que maduró su espíritu en la búsqueda de un mejor momento de nacer. Cada autor invitado a formar parte de este libro es una razón sólida para sumergirse en mundos infinitos, en desiertos surrealistas, en conversaciones increíbles, en aventuras inesperadas. Mi gratitud para Carlos Calderón Fajardo, Pepe Adolph (in memoriam), Enrique Prochazka, Carlos Rengifo, Santiago Roncagliolo, Jeremías Gamboa, Ricardo Sumalavia, Víctor Miró Quesada, Johann Page, Carlos García Falcón, y todos los amigos que hicieron posible estas fantástica edición.

jueves, septiembre 04, 2008

Contigo (o sin tí) - Joaquin Sabina

Tú bien sabes que esta canción siempre será para los dos. Estés donde estés. Esté donde esté.

lunes, agosto 18, 2008

Calicalenturas de un angelito empantanado

La lápida de su tumba ha sido robada dos veces, los jóvenes y los adolescentes lo leen con una devoción cercana al fanatismo, han fundado un grupo con su nombre y el más pequeño de sus lectores tiene doce años, sus libros son hurtados de las bibliotecas públicas, su casa natal recibe constantemente el peregrinaje de admiradores que desean conversar unos minutos con su padre o su hermana, sus libros se imprimen por millares para toda Latinoamérica, y es que Andrés Caicedo (Cali, 1951-1977) antes de morir, fundó un cine club en Cali, filmó dos películas, escribió una treintena de cuentos y tres novelas sobre la juventud de la clase alta caleña, pasó por clínicas psiquiátricas, se obsesionó con Vargas Llosa y rechazó a García Márquez con una energía visceral, viajó a Estados Unidos a venderle sus guiones al cineasta Roger Corman, entrevistó al legendario Sergio Leone, se introdujo en cuerpo y alma en el mundo de las drogas, escribió y dirigió la mítica revista cinematográfica Ojo al Cine y escribió para diarios y revistas de Colombia y Perú. Tenía sólo 25 años. (Continuar leyendo aquí)

martes, agosto 12, 2008

Yasunari Kawabata: Delicados pequeños mundos

"-Yo misma creo que las mujeres somos de temer. Estoy tan arrepentida de lo sucedido que me moriría. Fui yo quien se separó de él. Pero una vez que se ha cometido ese pecado es como si otro yo surgiera dentro de uno mismo, y entonces uno se enamora con más pasión que antes de la otra persona. Da miedo, ¿verdad?
Chiba volvió a mirar sorprendido a Takako. Sus ojos negros parpadearon dos o tres veces.
-Soy realmente una mujer mala. Sólo soy dócil en apariencia -dijo Takako. Por una rato caminó mirando la punta de sus zapatos y los de Chiba, que iban pisando las hojas empapadas de lluvia."


Traducidos por primera vez al español, los relatos de Primera nieve en el monte Fuji fueron seleccionados por el propio Kawabata y publicados en 1958. Dos de ellos, Yumiura y El crisantemo de la roca, fueron incluidos posteriormente en una colección de sus cuentos favoritos que se publicaron poco después de que recibiera el Premio Nobel. Los relatos que conforman este libro son a la vez una ventana al muy específico mundo doméstico de la postguerra japonesa y una reflexión, destilada al máximo, sobre los sentimientos y las contrariedades humanas, sobre el ser y la memoria, sobre las incógnitas de la belleza y del silencio.

domingo, agosto 10, 2008

Desencuentros EMO tivos

La chica iba por la oscura calle hablando sola. La lumbre del cigarrillo iluminaba mi nariz cada quince segundos (estimo que cada cigarrillo equivale a cuatro cuadras, en promedio y sin apuros), y para cuando estuvo a pocos metros, pude descifrar lo que decía para sí: nor-mal. Pasó por mi lado como quien anda en pena, repitiendo alguna oración que me sonó a pregunta y respondiéndose siempre: nor-mal… giré la cabeza le vi la ropa le vi las botas le vi las piernas le vi su polo le vi los brazos le vi la espalda le vi los cabellos, le vi el peinado, maldita emo. De pronto pareció desdoblarse, y de su pobre cuerpo seguramente lacerado por la falta de un mínimo libro de autoayuda, salió otro de esos seres pero esta vez en versión masculina (es una ironía, claro está, uno nunca sabe en medio de tanta adrogenia por dónde va la cosa), se detuvieron en mitad de la acera, se miraron un momento a los ojos y murmuraron algo. Demás está decir que ver este espectáculo había despertado mi curiosidad, y retomando mis pasos los seguí hasta un parque, donde tras una pared se hallaban decenas de emos, como Grenlims en inundación, esperando de seguro a que la muerte se los lleve mientras se cortaban los brazos unos a otros, y cuando se preguntaban qué les parecía todo, sólo atinaban a responder: nor-mal, moviendo la cabeza de izquierda a derecha y en dos golpes, mientras sus peinaditos de rockeros japoneses les tapaban un lado de la cara, y mientras sus cerebros se embrutecían aún más. Una pena no tener un arma a la mano, para evitarles tanto dolor producto de su emo-tividad, pero a ver quién los entiende en su estupidez gregaria de auto lacerarse como forma de protesta (¿contra qué? ¿contra quién?), formando una suerte de dolorosa comunidad que ha copiado el peinadito de Ñoño. En fin, mejor no seguir mirando que de pronto empezó a invadirme la tristeza, de pronto me empezó a crecer el cabello, de pronto me tapé un ojo con el pelo, de pronto estoy escribiendo esto poseído por la estupidez, de pronto tal vez para hacerme daño, de pronto y no sé por qué.

miércoles, agosto 06, 2008

Vargas Llosa y yo

Uno tiene sus ídolos: cantantes, bandas de rock, pintores favoritos, escritores… y esta feria que acaba de terminar traía a uno de ellos: Vargas Llosa. Por lo tanto sólo tenía como meta prioritaria el que Mario me firmara un libro, su mejor libro: Conversación en la catedral. Salí volando de casa para estar entre los primeros de la cola que, para las cinco y media de la tarde ya sobrepasaba el medio millar de personas. Es curioso estar en una cola para firma de libros, uno escucha comentarios de lo más disonantes, aquellos que admiran las letras del autor, aquellas que van porque es guapo (¡!) o de aquellos que tienen una pregunta “importante” que hacerle y aprovechan la ocasión. La cola empezó a las 2 de la tarde, y llegué a estar entre los 20 primeros. Con mi ejemplar bajo el brazo, miraba y oía y tomaba nota de cómo, poco a poco, la emoción de los lectores iba creciendo. Las conversaciones en la cola, las comparaciones de las obras, los personajes favoritos, los momentos memorables, las experiencias de cada uno con su lectura personal, con su encuentro íntimo con su libro favorito. Cuando se acercaba la hora, un encargado de la editorial pasó avisando que “sólo los que tienen libros de Santillana podrán obtener una firma de Vargas Llosa, señores, nos cuesta caro traer al escritor a Lima, se les dará un ticket para la firma sólo después de mostrar sus ejemplares”. Entonces empezó el bolondrón, pues el que menos había traído un ejemplar de su casa, de esos que uno quiere tanto que lo subraya con lápiz, hace anotaciones en los bordes, resalta las mejores frases, esos que lo acompañan a uno en los viajes, en fin: esos que son parte de la vida de uno. Así que completamente jodidos muchos tuvieron que dejar encargada la cola y volar a comprar uno de la maldita editorial. Felizmente no estaban caros, pero jamás pensé que la edición económica de Conversación en la catedral fuera tan fea. Y ni hablar de haber esperado tanto para tener una firma en ese libro. No me quedó otra que comprar otro libro que me gusta mucho: La fiesta del chivo. Pero aún tenía mi ejemplar de Conversación en edición de Peisa (la primera que leí y la que más me gusta). A la hora de la hora, ya frente a Mario, le entregué mi ejemplar de la Fiesta…, y saqué Conversación también, lo puse sobre la mesa, me miró, es mi mejor obra, lo sé, Mario, por eso la traje, estiró la mano para dedicármela mientras los vigilantes me miraban con odio y yo reía por dentro, fuera, huevones, seguro que ni siquiera la han ojeado. Una chica me tomaba un par de fotos, alguien reclamaba por la demora, la cola se impacientaba, y yo estaba ahí, feliz, con mi segundo libro autografiado por mi autor favorito. Un apretón de manos y salí a leer la dedicatoria. Afuera un fotógrafo de La república fotografió mi dedicatoria junto a la de dos chicas más, abogadas ellas y fanáticas de Mario, y nos entrevistaron para un programa de canal N. Un mar de gente esperaba su turno, pero como suele ocurrir cuando alcanzamos algo que tanto hemos esperado, todo el entorno dejó de existir. Desde la esquina del stand, Gabriel miraba a los que se quedaron sin firma, con desamor…
(Foto efe)

Delito por bailar el cha cha chá - Guillermo Cabrera Infante

No hay arte sin etiqueta y la etiqueta ahora es minimalista. Pero no se trata del minimalismo musical: esa música repetitiva a la que da sentido (pero no dirección) su infinita repetición que es una fascinación. Este minimalismo es musicalmente un ostinato.o sea, la repetición de una serie aparentemente inconclusa de sonidos idénticos que parecen diversos porque la memoria musical olvida. Son sonoridades encantatorias.
La literatura repetitiva trata de resolver la contradicción entre progresión y regresión al repetir la narración más de una vez. Se trata de un juego de narraciones que quiere superar la contradicción entre realidad y ficción. Los fragmentos son autónomos y de igual valor, pero el autor se reserva el derecho de ejercer un cierto determinismo narrativo. Las cosas no son, suceden, pero en literatura autoridad viene de autor. Debo mencionar aquí a Frank Domínguez, tal vez el músico popular cubano más sofisticado de los años cincuenta. Pero en el bolero profundo la soledad es sólo una dudosa compañía. Así, el sentimiento mayor que producen los boleros no es el amor sino el amor al recuerdo del amor, a la nostalgia.
Y este libro los tres cuentos que lo componen están hechos de recuerdos, teniendo al bolero como hilo conductor. Una misma historia contada desde tres ópticas distintas, y aunque no logra alcanzar los picos narrativos que Cabrera llega a tener en Tres Tristes Tigres, es un planteamiento interesante sobre las posibilidades que nos puede ofrecer la narrativa exploratoria.


lunes, junio 30, 2008

Nueva publicación

El escritor y administrador de la siempre novedosa web losnoveles me acaba de enviar la feliz noticia de la publicación de la versión peruana del libro "El Arca. Bestiario y ficciones". Los dejo con la breve nota.

"La versión peruana de la compilación "El Arca. Bestiario y ficciones" (Animalesde antología por autores hispanoamericanos) acaba de ser publicada en Lima porla flamante editorial La Buena Vida Ediciones (rama literaria de los editoresde Revista 69). El Arca es una compilación lúdica que incluye cuentos deAlejandro Zambra, Mayra Santos Febres, Edmundo Paz Soldán, Alberto Chimal,entreotros autores latinoamericanos. Así como de los peruanos Ricardo Sumalavia,Claudia Ulloa Donoso y Mónica Belevan. Por el momento, el libro se encuentra en El Virrey, La Casa Verde,Contracultura y Kasa Tomada, y muy pronto en las demás librerías".

viernes, junio 06, 2008

El arte de la ficción

Taller de Escritura Creativa – Junio 2008
Editorial Casatomada

Desde el sábado 14 de junio la Editorial Casatomada reabrirá su taller de escritura creativa en el género del cuento y el relato breve, donde cada participante conocerá las técnicas narrativas necesarias para poder estructurar sus propias historias.
El taller, que dura dos meses, está dirigido a todas aquellas personas que deseen desarrollar su talento narrativo y estimular su imaginación a través de lecturas escogidas, vídeos y crítica grupal. Cada tallerista participará en el análisis crítico de sus propios textos que, clase a clase, irá escribiendo.

Dirige: Gabriel Rimachi Sialer, escritor y director de la editorial Casatomada.
Lugar: Av. 28 de julio 228 – Dpto. 31 /Jesús María
Costo: S/100 mensuales. Incluye materiales y certificación.
Duración: 2 meses (creación & técnicas).
Inicio: Sábado 14 de junio de 4 a 6 p.m.

Informes e Inscripciones: 425–0444 / 99134 - 6071
ecasatomada@gmail.com / http://www.rcasatomada.blogspot.com/

miércoles, mayo 28, 2008

Alejandro Romualdo (1926 - 2008)

Esta mañana la poesía peruana nuevamente se vistió de luto: Alejandro Romualdo no está más con nosotros. Considerado uno de los más grandes vates de nuestro país, Romualdo murió a los 82 años en su residencia de San Isidro.
Como sabemos, el poeta vivía desde hace años solo y en total ostracismo. Su obra, en cuya voz está toda la potencia de su visión del mundo, los sentimientos y la tierra, incluye los poemarios La torre de los alucinados, Mar de Fondo, España elemental, Como Dios manda, Poesía Íntegra y Cuarto mundo, entre otros.
Descansa en paz, inolvidable poeta...

Si me quitaran totalmente todo

Si me quitaran totalmente todo
si, por ejemplo, me quitaran el saludo
de los pájaros, o los buenos días
del sol sobre la tierra,
me quedaría
aún una palabra.
Aún me quedaría una palabra
donde apoyar la voz.

Si me quitaran las palabras
o la lengua
hablaría con el corazón
en la mano,
o con las manos en el corazón.

Si me quitaran una pierna
bailaría en un pie.
Si me quitaran un ojo
lloraría en un ojo.

Si me quitaran un brazo
me quedaría el otro,
para saludar a mis hermanos,
para sembrar los surcos de la tierra,
para escribir todas las playas
del mundo, con tu nombre,
amor mío.

martes, mayo 27, 2008

Poesía cubana en el Centro Cultural de España

El cubano Efraín Rodríguez Santana, poeta, novelista y destacado crítico literario, perteneciente a la llamada Generación de los 80s, es considerado hoy en día como una de las voces poéticas más representativas de la isla. Autor de una importante obra literaria, precedido por el Premio Nacional de la Crítica en Cuba, llega a Lima para participar en la SEMANA DE AUTOR con el objetivo de acercarnos, a través de una conferencia y un recital, a la POESÍA CUBANA CONTEMPORÁNEA.

En el 2002 publicó la novela “La mujer sentada”, premio de la crítica literaria en su país el más importante reconocimiento que cada año se destina a libros cubanos y finalista en 1996 del Concurso Planeta “Fernando Lara”. En 1995 fue becario con la categoría de Hispanista por el Ministerio de Asuntos Exteriores de España para investigar la obra literaria del poeta cubano Gastón Baquero. En el 2003 obtuvo una vez más el Premio de la Crítica literaria, esta vez por su poemario “Un país de agua” precedido por el premio Centenario de Rafael Alberti (España, 2001). Rodríguez Santana fue distinguido también en 1999 con el Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero (España) por “Otro día va a comenzar”. Ha publicados otros poemarios, entre ellos “El hacha de miel” (1980), “Conversación sombría” (1991) y “Arqueros” (2000). Publicó además antologías de poetas cubanos como Gastón Baquero, Virgilio Piñera y Ángel Escobar. Ha escrito además ensayos de crítica sobre la literatura cubana contemporánea. Libros suyos, artículos, ensayos y críticas han sido publicados en España, Europa y América. En la actualidad vive en Sao Paulo.

Como parte de esta SEMANA DE AUTOR, Rodríguez Santana realizará este miércoles 28 de mayo a las 8:00 p.m. un análisis de los movimientos poéticos de la contemporaneidad cubana así como la lectura de una serie de textos de los principales poetas del período en “Lectura comentada de la poesía cubana contemporánea”, Culminará la velada con un recital con lo más representativo de su obra poética. La cita es en el auditorio del Centro Cultural de España cito en Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz.

Cuba y la poesía de hoy
A través de un recorrido de 65 años, de Nicolás Guillén (1902-1989) a Damaris Calderón (La Habana, 1967) se organiza la poesía cubana contemporánea. Poesía de descubrimientos orgánicos, de permanentes evoluciones experimentales, así como de aportes sustantivos a la historia de los principales ismos hispanoamericanos del siglo XX. Es a través de esta importante visita que el escritor cubano Rodríguez Santana se propone acercarnos por medio de la lectura de textos y del análisis de las principales corrientes poéticas del periodo al mapa de la poesía actual de Cuba.

miércoles, mayo 14, 2008

Frank Sinatra (a diez años de su muerte)

Semblanzas a montones hay en los diarios de hoy. A mí me basta con poner play y cerrar los ojos.
Hagan lo mismo.

martes, mayo 06, 2008

Un poema (a mitad de la lluvia de estrellas)


Para amar había amado,
no para despertar
así, cayendo de mis camisas hacia dentro
rodando hacia el centro de la tierra.
Para amar se habían llenado los cántaros
y el agua convertida en vino,
para alegrar el paso de los viandantes
y cercar los vallados hasta siempre.
Para amar / no para ser olvido
no para ser canción a mitad de la noche,
aria dolorosa recién amanecida.

lunes, mayo 05, 2008

Mensaje cifrado...

-Mi vida es muy monótona (dijo el zorro), cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
-Por favor... domestícame -le dijo.

domingo, mayo 04, 2008

viernes, abril 25, 2008

Soundtrack del post anterior

Esta es una de las canciones de Blades que más me gusta cantar y bailar, cuando escucho salsa.
La comparto con ustedes. ¡Sube el volumen!

Bailar o no bailar. He ahí el dilema...


Revisando los correos abro con mucha alegría uno de María Grant, editora ejecutiva de la prestigiosa revista cubana Opus Habana. En su correo me pregunta cómo se baila salsa en Lima, y le respondo bastante preocupado que “desconozco mayormente” pues no es un género que me guste tanto como el rock, a pesar de que tengo mis orquestas y cantantes favoritos. Y es que para ser salsero hay que vivir salsa, esto es, sentir que por tus venas corre la música y esas ganas de bailar estés donde estés y con quien estés. Vivir la música, como diría Andrés Caicedo. Cuando era adolescente siempre tuve ese problema con la música: en las fiestas a las que iba siempre ponían más salsa que rock, lo cual significaba enfrentarte al ridículo de no saber más que un par de pasitos básicos mientras todos estaban con la fiebre del Dirty Dancing, Salsa, está que arde, o el genial Frankie Ruiz, que son los que se me vienen en este momento a la mente. Así que entre ahuesarse toda la noche sin hacer más que tomar ponche y comer algo por ahí, y enfrentarte al ridículo, muchas veces prefería lo segundo y me lanzaba al ruedo (mis amigas de entonces luego de verme bailar tan penosamente se pusieron de acuerdo para enseñarme algunos pasos interdiariamente). Han pasado 17 años desde entonces. He viajado por varios lugares y he bailado otros ritmos, pero algo muy curioso ocurre cuando personas de diferentes países encuentran en una canción de Rubén Blades la excusa perfecta para bailar. Y entonces nos damos de sopetón con que cada uno tiene su estilo particular y pareciera que entre un peruano, una cubana y una mexicana la cosa es imposible. Sin embargo, después de muchos intentos (aún lo recuerdo con una sonrisa), conseguimos sincronizar y ahí no nos paró nadie. Mientras Oscar Osorio y su esposa daban clases de salsa al estilo caleño, y Hernán Darío y Marisela Gonzalo Febres danzaban perfectamente, Carmen Boullosa y yo conseguíamos por fin que nuestras culturas milenarias no se dieran pisotones. Risas, intentos, baile, más intentos, más pisotones, más risas. Y es que así nos guste el rock, la buena salsa (no esa basura del regaettón y demás aberraciones) lleva implícita una carga especial que despierta esas ganas de compartir y de querer moverse y cantar. Que cantar alegra el corazón, que bailar alegra el alma, y que bailando se nos vaya la vida.
En la foto: El autor de esta nota ensayando un baile con María Grant, mientras Carmen Boullosa trata de captar algunos pasos. (Armenia, Colombia).

jueves, abril 24, 2008

Nuevo libro de Carlos Rengifo


Mi buen amigo Carlos Rengifo me escribe para comentarme del lanzamiento de su nuevo libro de cuentos, titulado "Uñas". Conociendo la literatura de Carlos no dudo en que este nuevo material traerá más de una grata sorpresa. Están todos invitados este martes 29 de abril a las 7 de la noche en el Club Social Miraflores (Salón 27 de Setiembre) / Malecón de la Reserva 535 – Miraflores (frente a Larcomar).
¡No falten!

viernes, abril 18, 2008

Entrevista a Enrique Vila-Matas

Para quienes no lo saben aún, Enrique Vila Matas es un escritor de esos que ha nacido bajo el signo del talento, la conchudez para decir las cosas que piensa (lo cual lo hace admirable siempre) y esa fuerza de saber que su único norte, sangre, respiro y vida, es la literatura. Disfruten esta entrevista.

martes, abril 15, 2008

Hombre del sur (un cuentito)

Eran cerca de las seis. Fui al bar a pedir una cerveza y me tendí en una hamaca a tomar un poco el sol de la tarde. Cuando me trajeron la cerveza, me dirigí a la piscina pasando por el jardín. Era muy bonito, lleno de césped, flores y grandes palmeras repletas de cocos. El viento soplaba fuerte en la copa de las palmeras, y las palmas, al moverse, hacían un ruido parecido al fuego. Grandes racimos de cocos colgaban de las ramas. Había muchas hamacas alrededor de la piscina, así como mesitas y toldos multicolores; hombres y mujeres bronceados por el sol estaban sentados aquí y allá en traje de baño. Dentro de la piscina multitud de chicos y chicas chapoteaban, gritando y jugando al waterpolo, un poco en serio y un poco en broma. Me quedé mirándolos. Las chicas eran unas inglesas del hotel en que me hospedaba. A los chicos no los conocía, pero parecían americanos, seguramente cadetes navales llegados en un barco militar que había anclado en el puerto aquella mañana.
Llegué hasta allí y me metí bajo un toldo amarillo donde había cuatro asientos vacíos, me serví la cerveza y me arrellané cómodamente con un cigarrillo entre los dedos. Los marinos americanos congeniaban bien con las inglesas. Buceaban juntos bajo el agua y las hacían subir a la superficie tomándolas por las piernas. En aquel momento distinguí a un hombrecito de edad, que caminaba rápidamente por el mismo borde de la piscina. Llevaba un traje blanco, inmaculado, y caminaba muy aprisa, dando un saltito a cada paso. Llevaba en la cabeza un gran sombrero de paja e iba a lo largo de la piscina mirando a la gente y a las hamacas. Se paró frente a mí y me sonrió, enseñándome dos hileras de dientes pequeños y desiguales, ligeramente deslustrados.
Yo también le sonreí.
—Perdón. ¿Me puedo sentar aquí?
—Claro —dije yo—, tome asiento.
Dio la vuelta a la silla y la inspeccionó para su seguridad. Luego se sentó y cruzó las piernas. Llevaba sandalias de cuero, abiertas, para evitar el calor.
—Una tarde magnífica —dijo—; las tardes son maravillosas aquí, en Jamaica.
No estaba yo seguro de si su acento era italiano o español, pero lo que sí sabía de cierto era que procedía de Sudamérica, y además se le veía viejo, sobre todo cuando se lo miraba de cerca. Tendría unos sesenta y ocho o setenta años.
—Sí —dije yo—, esto es estupendo.
—¿Y quiénes son ésos?, pregunto yo. No son del hotel, ¿verdad?
Señalaba a los bañistas de la piscina.
—Creo que son marinos americanos —le expliqué—, mejor dicho, cadetes.
—¡Claro que son americanos! ¿Quiénes si no iban a hacer tanto ruido? Usted no es americano, ¿verdad?
—No —dije yo—, no lo soy.
De repente uno de los cadetes americanos se detuvo frente a nosotros. Estaba completamente mojado porque acababa de salir de la piscina. Una de las inglesas le acompañaba.
—¿Están ocupadas estas sillas? —preguntó.
—No —contesté yo.
—¿Les importa que nos sentemos?
—No.
—Gracias —dijo.
Llevaba una toalla en la mano, y al sentarse sacó un paquete de cigarrillos y un encendedor. Le ofreció a la chica, pero ella rehusó; luego me ofreció a mí y acepté uno. El hombrecito, por su parte, dijo:
—Gracias, pero creo que tengo un cigarro puro.
Sacó una pitillera de piel de cocodrilo y cogió un purito. Luego sacó una especie de navaja provista de unas tijerillas y cortó la punta del cigarro puro.
—Yo le daré fuego —dijo el muchacho americano, tendiéndole el encendedor.
—No se encenderá con este viento.
—Claro que se encenderá. Siempre ha ido bien. El hombrecito sacó el cigarro de su boca y dobló la cabeza hacia un lado, mirando al muchacho con atención.
—¿Siempre? —dijo casi deletreándolo.
—¡Claro! Nunca falla, por lo menos a mí nunca me ha fallado.
El hombrecito continuó mirando al muchacho.
—Bien, bien, así que usted dice que este encendedor no falla nunca. ¿Me equivoco?
—Eso es —dijo el muchacho.
Tendría unos diecinueve o veinte años y su rostro, al igual que su nariz, era alargado. No estaba demasiado bronceado y su cara y su pecho estaban completamente llenos de pecas. Tenía el encendedor en la mano derecha, preparado para hacerlo funcionar.
—Nunca falla —dijo sonriendo porque ahora exageraba su anterior jactancia intencionadamente—, le prometo que nunca falla.
—Un momento, por favor.
La mano que sostenía el cigarro se levantó como si estuviera parando el tráfico. Tenía una voz suave y monótona; miraba al muchacho con insistencia.
—¿Qué le parece si hacemos una pequeña apuesta? —le dijo sonriendo—. ¿Apostamos sobre si enciende o no su mechero?
—Apuesto —dijo el chico—. ¿Por qué no?
—¿Le gusta apostar?
—Sí, siempre lo hago.
El hombre hizo una pausa y examinó su puro y debo confesar que a mí no me gustaba su manera de comportarse. Parecía querer sacar algo de todo aquello y avergonzar al muchacho. Al mismo tiempo, me pareció que se guardaba algún secreto para sí mismo.
Miró de nuevo al americano y dijo despacio:
—A mí también me gusta apostar. ¿Por qué no hacemos una buena apuesta sobre esto? Una buena apuesta —repitió recalcándolo.
—Oiga, espere un momento —dijo el cadete—. Le apuesto veinticinco centavos o un dólar, o lo que tenga en el bolsillo; algunos chelines, supongo.
El hombrecillo movió su mano de nuevo.
—Óigame, nos vamos a divertir: hacemos la apuesta. Luego subimos a mi habitación del hotel al abrigo del viento y le apuesto a que usted no puede encender su encendedor diez veces seguidas sin fallar.
—Le apuesto a que puedo —dijo el muchacho americano.
—De acuerdo, entonces..., ¿hacemos la apuesta?
—Bien, le apuesto cinco dólares.
—No, no, hay que hacer una buena apuesta. Yo soy un hombre rico y deportivo. Ahora, escúcheme. Fuera del hotel está mi coche. Es muy bonito. Es un coche americano, de su país, un Cadillac...
—¡Oiga, oiga, espere un momento! —el chico se recostó en la hamaca y sonrió—. No puedo consentir que apueste eso, es una locura.
—No es una locura. Usted enciende su mechero y el Cadillac es suyo. Le gustaría tener un Cadillac, ¿verdad?
—Claro que me gustaría tener un Cadillac —el cadete seguía sonriendo.
—De acuerdo, yo apuesto mi Cadillac.
—¿Y qué apuesto yo? —preguntó el americano.
El hombrecito quitó cuidadosamente la vitola del cigarro todavía sin encender.
—Yo no le pido, amigo mío, que apueste algo que esté fuera de sus posibilidades. ¿Comprende?
—Entonces, ¿qué puedo apostar?
—Se lo voy a poner fácil. ¿De acuerdo?
—De acuerdo, póngamelo fácil.
—Tiene que ser algo de lo cual usted pueda desprenderse y que en caso de perderlo no sea motivo de mucha molestia. ¿Le parece bien?
—¿Por ejemplo?
—Por ejemplo, el dedo meñique de su mano izquierda.
—¿Mi qué? —dejó de reír el muchacho.
—Sí. ¿Por qué no? Si gana se queda con mi coche. Si pierde, me quedo con su dedo.
—No le comprendo. ¿Qué quiere decir quedarse con mi dedo?
—Se lo corto.
—¡Qué! ¡Eso es una locura! Apuesto un dólar. El hombrecito se reclinó en su asiento y se encogió de hombros.
—Bien, bien, bien —dijo—. No lo entiendo. Usted dice que su mechero se enciende, pero no quiere apostar. Entonces, ¿lo olvidamos?
El muchacho se quedó quieto mirando a los bañistas de la piscina. De repente se acordó de que tenía el cigarrillo entre sus dedos. Lo acercó a sus labios, puso las manos alrededor del encendedor y lo encendió. Al momento, apareció una pequeña llama amarillenta. El americano ahuecó las manos de tal forma que el viento no pudiera apagar la llama.
—¿Me lo deja un momento? —le dije.
—¡Oh, perdón! Me olvidé de que usted también tenía el cigarrillo sin encender.
Alargué la mano para coger el encendedor, pero se incorporó y se acercó para encendérmelo él mismo.
—Gracias —le dije. El volvió a su sitio.
—¿Se divierte? ¿Lo pasa bien? —le pregunté.
—Estupendo —me contestó—, esto es precioso.
Hubo un silencio. Me di cuenta de que el hombrecito había logrado perturbar al chico con su absurda proposición. Estaba sentado muy quieto, y era evidente que la tensión se iba apoderando de él. Empezó a moverse en su asiento, a rascarse el pecho, a acariciarse la nuca y finalmente puso las manos en las rodillas y empezó a tamborilear con los dedos. Pronto empezó a dar golpecitos con un pie, incómodo y nervioso.
—Bueno, veamos en qué consiste esta apuesta —dijo al fin—, usted dice que vamos a su cuarto y si mi mechero se enciende diez veces seguidas, gano un Cadillac. Si me falla una vez, entonces pierdo el dedo meñique de la mano izquierda. ¿Es eso?
—Exactamente, ésa es la apuesta.
—¿Qué hacemos si pierdo? ¿Deberé sostener mi dedo mientras usted lo corta?
—¡Oh, no! Eso no daría resultado. Podría ser que usted no quisiera darme su dedo. Lo que haríamos es atar una de sus manos a la mesa antes de empezar y yo me pondría a su lado con una navaja, dispuesto a cortar en el momento en que su encendedor fallase.
—¿De qué año es el Cadillac? —preguntó el chico.
—Perdón, no le entiendo.
—¿De qué año..., cuánto tiempo hace que tiene usted ese Cadillac?
—¡Oh! ¿Cuánto tiempo? Sí, es del año pasado, está completamente nuevo, pero veo que no es un jugador. Ningún americano lo es.
Hubo una pausa. El muchacho miró primero a la inglesa y luego a mí.
—Sí —dijo de pronto—. Apuesto.
—¡Magnífico! —el hombrecito juntó las manos por un momento—. ¡Estupendo! Ahora mismo. Y usted, señor —se volvió hacia mí—, será tan amable de hacer de... ¿Cómo lo llaman ustedes? ¿Árbitro? ¿Juez?
Tenía los ojos muy claros, casi sin color, y sus pupilas eran pequeñas y negras.
—Bueno —titubeé yo—, esto me parece una tontería. No me gusta nada.
—A mí tampoco —dijo la inglesa. Era la primera vez que hablaba—. Considero esta apuesta estúpida y ridícula.
—¿Le cortará de veras el dedo a este chico si pierde? —pregunté yo.
—¡Claro que sí! Yo le daré el Cadillac si gana. Bueno, vamos a mi habitación. Se levantó.
—¿Quiere vestirse antes? —le preguntó.
—No —contestó el chico—. Iré tal como voy.
—Consideraría un favor que viniera usted con nosotros y actuara como árbitro. Se volvió hacia mí.
—Muy bien, iré. Pero no me gusta nada esta apuesta.
—Venga usted también —dijo a la chica—. Venga y mirará.
El hombrecito se dirigió por el jardín hacia el hotel. Se le veía animado y excitado y al andar daba más saltitos que nunca.
—Vivo en el anexo —dijo—. ¿Quieren ver primero el coche? Está aquí.
Nos llevó hasta el aparcamiento del hotel y nos señaló un elegante Cadillac verde claro, aparcado en el fondo.
—Es aquel verde. ¿Le gusta?
—Es un coche precioso —contestó el cadete.
—Muy bien, vamos arriba y veamos si lo gana.
Le seguimos al anexo y subimos las escaleras. Abrió la puerta y entramos en una habitación doble, espaciosa, agradable. Había una bata de mujer a los pies de una de las camas.
—Primero tomaremos un martini —dijo tranquilamente.
Las bebidas estaban en una mesilla, dispuestas para ser mezcladas. Había una coctelera, hielo y muchos vasos. Empezó a preparar el martini.
Mientras tanto había hecho sonar la campanilla; se oyeron unos golpecitos en la puerta y apareció una doncella negra.
—¡Ah! —exclamó é! dejando la botella de ginebra.
Sacó del bolsillo una cartera y le dio una libra a la doncella.
—Me va a hacer un favor. Quédese con esto. Vamos a hacer un pequeño juego aquí. Quiero que me consiga dos..., no, tres cosas. Quiero algunos clavos; un martillo y un cuchillo de los que emplean los carniceros. Lo encontrará en la cocina. ¿Podrá conseguirlo?
—¡Un cuchillo de carnicero! —la doncella abrió mucho los ojos y dio una palmada con las manos—. ¿Quiere decir un cuchillo de carnicero de verdad?
—Sí, exactamente. Vamos, por favor, usted puede encontrarme esas cosas.
—Sí, señor, lo intentaré. Haré todo lo posible por conseguir lo que pide.
Después de estas palabras salió de la habitación.
El hombrecito fue repartiendo los martinis. Los bebimos con ansiedad, el muchacho delgado y pecoso, vestido únicamente con el traje de baño; la chica inglesa, rubia y esbelta, que vestía un bañador azul claro y no dejaba de mirar al muchacho por encima de su vaso; el hombrecito de ojos claros, con su traje blanco, inmaculado, que miraba a la chica del traje de baño azul claro. Yo no sabía qué hacer. La apuesta iba en serio y el hombre estaba dispuesto a cortar el dedo de su rival en caso de que perdiera. Pero, ¡diablos!, ¿y si el chico perdía? Tendríamos que llevarlo urgentemente al hospital en el Cadillac que no había podido ganar. Tendría gracia, ¿no es cierto?
En mi opinión, no habría por qué llegar a ese extremo.
—¿No les parece una apuesta muy tonta? —dije yo.
—Yo creo que es una buena apuesta —contestó el chico. Ya se había tomado un martini doble.
—Me parece una apuesta estúpida y ridícula —dijo la chica—. ¿Qué pasará si pierdes?
—No importa. Pensándolo un poco, no recuerdo haber usado jamás en mi vida el dedo meñique de mi mano izquierda. Aquí está —el chico se cogió el dedo—. Y todavía no ha hecho nada por mí. ¿Por qué no voy a apostármelo? Yo creo que es una apuesta estupenda.
El hombrecito sonrió y tomó la coctelera para volver a llenar los vasos.
—Antes de empezar —dijo— le entregaré al árbitro la llave del coche.
Sacó la llave de su bolsillo y me la dio.
—Los papeles de propiedad y del seguro están en el coche —añadió.
La doncella volvió a entrar. En una mano llevaba un cuchillo de los que usan los carniceros para cortar los huesos de la carne, y en la otra un martillo y una bolsita con clavos.
—¡Magnífico! ¿Lo ha conseguido todo? ¡Gracias, gracias! Ahora puede marcharse.
Esperó a que la doncella cerrara la puerta y entonces puso los objetos en una de las camas y dijo:
—Ahora nos prepararemos nosotros. Luego se dirigió al muchacho:
—Ayúdeme, por favor, a levantar esta mesa. La vamos a correr un poco.
Era una mesa de escritorio del hotel, una mesa corriente, rectangular, de metro veinte por noventa, con papel secante, plumas y papel. La pusieron en el centro de la habitación y retiraron las cosas de escribir.
—Ahora —dijo— lo que necesitamos es un cordel, una silla y los clavos.
Cogió la silla y la puso junto a la mesa. Estaba tan animado como la persona que organiza juegos en una fiesta infantil.
—Ahora hay que colocar los clavos.
Los clavó en la mesa con el martillo.
Ni el muchacho ni la chica ni yo nos movimos de donde estábamos. Con nuestros martinis en la mano, observábamos el trabajo del hombrecito. Le vimos clavar dos clavos en la mesa a quince centímetros de distancia.
No los clavó del todo; dejó que sobresaliera una pequeña parte. Luego comprobó su firmeza con los dedos.
“Cualquiera diría que este hijo de puta ya lo ha hecho antes —pensé yo—. No duda un momento. La mesa, los clavos, el martillo, el cuchillo de cocina. Sabe exactamente lo que necesita y cómo arreglarlo.”
—Ahora el cordel —dijo alargando la mano para tomarlo—, muy bien, ya estamos listos. Por favor, ¿quiere sentarse? —le dijo al chico.
El muchacho dejó su vaso y se sentó.
—Ahora ponga la mano izquierda entre esos dos clavos para que pueda atársela donde corresponda. Así, muy bien. Bueno, ahora le ataré la mano a la mesa.
Puso el cordel alrededor de la muñeca del chico, luego lo pasó varias veces por la palma de la mano y lo ató fuertemente a los clavos. Hizo un buen trabajo. Cuando hubo terminado, al muchacho le era imposible despegar la mano de la mesa, pero podía mover los dedos.
—Por favor, cierre el puño, excepto el dedo meñique. Tiene que dejar ese dedo alargado sobre la mesa. ¡Excelente! ¡Excelente! Ahora ya estamos dispuestos. Coja el encendedor con su mano derecha..., pero ¡espere un momento, por favor!
Fue hacia la cama y cogió el cuchillo. Volvió y se puso junto a la mesa, empuñando con firmeza el arma cortante.
—¿Preparados? —dijo—. Señor arbitro, puede dar la orden de comenzar.
La inglesa estaba de pie, justo detrás del muchacho, sin decir una palabra. El chico estaba sentado sin moverse, con el encendedor en la mano derecha mirando el cuchillo. El hombrecito me miraba.
—¿Está preparado? —le pregunté al muchacho.
—Preparado.
—¿Y usted? —al hombrecito.
—Preparado también.
Levantó el cuchillo al aire y lo colocó a cierta distancia del dedo del chico, dispuesto a cortar. El muchacho le observaba sin mover un miembro de su cuerpo. Simplemente frunció las cejas y le miró ceñudamente.
—Muy bien —dije yo—, empiecen.
El muchacho me hizo una petición antes de comenzar:
—¿Quiere contar en voz alta el número de veces que lo enciendo? Por favor.
—Sí, lo haré.
Levantó la tapa del mechero y con el mismo dedo dio una vuelta a la ruedita. La piedra chispeó y apareció una llama amarillenta.
—¡Uno! —dije yo.
No apagó la llama, sino que colocó la tapa en su sitio y esperó unos segundos antes de volverlo a encender.
Dio otra fuerte vuelta a la rueda y de nuevo apareció la pequeña llama al final de la mecha.
—¡Dos!
El silencio era total. El muchacho tenía los ojos puestos en el encendedor. El hombrecito tenía el cuchillo en el aire y también miraba al encendedor.
—¡Tres!
—¡Cuatro!
—¡Cinco!
—¡Seis!
—¡Siete!
Desde luego era un mechero de los que funcionan a la perfección. La piedra chisporroteó y la mecha se encendió. Observé el pulgar bajar la tapa y apagar la llama. Luego, una pausa. El pulgar volvió a subirla otra vez. Era una operación de pulgar, este dedo lo hacía todo.
Respiré, dispuesto a decir ocho. El pulgar accionó la rueda, la piedra chispeó y la pequeña llama brilló de nuevo.
—¡Ocho! —dije yo al tiempo que se abría la puerta. Nos volvimos todos a la vez y vimos a una mujer en la puerta, una mujer pequeña y de pelo negro, bastante vieja, que se precipitó gritando:
—¡Carlos, Carlos!
Le agarró la muñeca y le cogió el cuchillo, lo arrojó a la cama, aferró al hombrecito por las solapas de su traje blanco y lo sacudió vigorosamente, hablando al mismo tiempo aprisa y fuerte en un idioma que parecía español. Lo sacudía tan fuerte que no se le podía ver. Se convirtió en una línea difusa y móvil como el radio de una rueda.
Cuando paró y volvimos a ver al pequeño hombrecito, ella le dio un empujón y lo tiró a una de las camas como si se tratara de un muñeco. Él se sentó en el borde y cerró los ojos, moviendo la cabeza para ver si todavía podía torcer el cuello.
—Lo siento —dijo la mujer—, siento mucho que haya pasado esto.
Hablaba un inglés bastante correcto.
—Es horrible —continuó ella—. Supongo que todo ha ocurrido por mi culpa. Le he dejado solo durante diez minutos para lavarme el cabello y ha vuelto a hacer de las suyas.
Se la veía disgustada y preocupada.
El muchacho se estaba desatando la mano de la mesa. La inglesa y yo no decíamos ni una palabra.
—Es una seria amenaza —dijo la mujer—. Donde nosotros vivimos ha cortado ya cuarenta y siete dedos a diferentes personas y ha perdido once coches. Últimamente le amenazaron con quitarle de en medio. Por eso lo traje aquí.
—Sólo habíamos hecho una pequeña apuesta —murmuró el hombrecito desde la cama.
—Supongo que habrá apostado un coche —dijo la mujer.
—Sí —contestó el cadete—, un Cadillac.
—No tiene coche. Ése es el mío, y esto agrava las cosas —dijo ella—, porque apuesta lo que no tiene. Estoy avergonzada y lo siento muchísimo.
Parecía una mujer muy simpática.
—Bueno —dije yo—, aquí tiene la llave de su coche. La puse sobre la mesa.
—Sólo estábamos haciendo una pequeña apuesta —murmuró el hombrecito.
—No le queda nada que apostar —dijo la mujer—, no tiene nada en este mundo, nada. En realidad, yo se lo gané todo hace ya muchos años. Me llevó mucho, mucho tiempo, y fue un trabajo muy duro, pero al final se lo gané todo.
Miró al muchacho y sonrió tristemente. Luego alargó la mano para coger la llave que estaba encima de la mesa.
Todavía ahora recuerdo aquella mano: sólo le quedaba un dedo y el pulgar.


Roald Dahl, 1955

viernes, abril 11, 2008

Entrevista a Mario Bellatin

La nueva y estupenda página virtual dedicada a las letras acaba de presentar una más que interesante entrevista al escritor Mario Bellatín. Sin más que decir (porque lo que importa en serio es Mario) los dejo con la entrevista. Hagan click! en el enlace y disfruten.

"Cualquier reconocimiento conseguido hasta ahora por Mario Bellatin (el Premio Xavier Villaurrutia, ser finalista del Médicis, traducciones a varios idiomas y un prestigio y difusión cada vez mayor) es insuficiente para este escritor extraordinario.
Es un honor para Porta9, y en especial para quien escribe estas hacellíneas, abrir la sección de entrevistas con un autor que, libro a libro, no sólo construye una de las obras más importantes y singulares de la literatura en nuestra lengua, sino que también va abriendo caminos por donde circulará la producción de las nuevas generaciones." Entrevista