viernes, noviembre 16, 2007

Contactos con la muerte

He tenido bastante abandonado este asunto de los blogs y los post, más por flojera y cansancio laboral que por desinterés, pero eso tenía que acabar en algún momento. Debe ser, imagino, que llega un momento en el que nuestro disco duro necesita resetearse, liberar espacio y dejar que entre algo de aire, novedades, qué sé yo. Hace poco estuve acompañando a un amigo en la investigación sobre un asesino en serie que ha matado a seis prostitutas hasta el momento. El caso es macabro: una vez que las lleva a un hotel, las estrangula y luego les arranca el útero. La primera vez que vi las fotografías de los cuerpos me quedé paralizado: nunca había visto algo así, salvo en las películas. Tal vez sea eso lo que me ha animado, como un detonador, a regresar y actualizar el blog. Uno nunca termina de comprender cómo el mundo puede ser a veces tan violento, cómo una persona puede desquiciarse en algún momento y atentar con saña contra alguien en franca desventaja. Enfermo de tantas muertes con tanta sangre, salí aquella tarde a caminar un poco para respirar y ordenar algunas ideas revueltas por tanta muerte. Al llegar al parque recordé una tarde en que, encerrado con unos amigos en un hostal en Aguaytía y bebiendo cervezas heladas en pleno calor selvático, el escritor Julio Vega me contó una versión alucinada de Saló, los 101 días de Sodoma y Gomorra, de Passolini. El hecho es que la versión de Julio fue mucho mejor que la película. En ella, luego de que los personajes se degradaran al punto de comer niños luego de sodomizarlos, un esclavo alcanzaba a huir de aquella escena sórdida para subir hasta lo alto de una torre, entrar a su habitación y abrazar a su mujer. Cuando ella intenta hacerle una pregunta sobre el motivo, él le coloca los dedos sobre los labios, empieza a tararear una canción de amor, y se pone a bailar con ella. Tal vez yo necesitaba entonces un escape de esos, regresar al amor después de tanta sangre, recuperar la porción de alma perdida en cada necropsia leída, buscarme en el laberinto de mis soledades. Entonces pensé en la historia de Julio, el final con la música y coloqué a una de mis cantantes favoritas a medio volumen. Como para ponerme a soñar. Espero lo disfruten.

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