miércoles, septiembre 01, 2010

Rafo Ráez y los Paranoias en La Casa de la Literatura

"Define el mal, exprime el bien, y esto lo hace enloquecer". Tronador es, quizá, una de las primeras canciones de rock nacional que memoricé completa a mediados de los noventa. Claro, este es el mejor disco de Rafo Ráez, pero la razón era otra: mi novia de entonces era fanática de Rafo y yo era un fanático de ella y entonces seguíamos al susodicho que, junto a Mino Mele y Pancho Müller tocaban en cuanto pub y bar Barranquino, Miraflorino o del Centro de Lima (memorable cuando tocó en El Averno y salimos en medio de una lluvia de sillas a seguir bebiendo a la Plaza Francia) tenían espacio. Eran buenos tiempos, claro, éramos jóvenes, hermosos y rebeldes (habían rebeldes rosas, también, pero rebeldes al fin) y no importaba el mañana (¿acaso importa ahora?).

Estas últimas semanas Rafo ha estado presentando el espectáculo “Un viaje musical por la literatura peruana”, en el auditorio de la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207, Lima, Antigua Estación de Desamparados). Si se lo perdieron (por andar resaqueados o con la ociosidad de estar despatarrados en el sillón viendo una peli de Chuck Norris), este domingo 5 de setiembre es la ÚLTIMA FUNCIÓN (que además se realiza a pedido del público pues oficialmente ya debía haber terminado, pero lo bueno merece repetirse). ¿La hora? 5:30 p.m. muy recomendable sobre todo si recordamos que Rafo Ráez y los Paranoias presentan poemas musicalizados de Carlos Oquendo de Amat, César Vallejo, Estela Luna y Luis Hernández, así como las canciones del disco “Pez de fango”, que fueron compuestas por el siempre recordado poeta José Watanabe, exclusivamente para este disco.

Ha sido muy bacán encontrar este video, así que lo comparto con quien quiera verlo (y oírlo) en una entrega del desaparecido programa de Rock (y extremadamente necesario hoy por hoy) Disco Club, de canal 7 (el del Estado). A ver si en lugar de la porquería esa de "Por humor al arte" (que embrutece en lugar de aportar siquiera una sonrisa), se lo piensan un poco y reponen el imprescindible Disco Club. Bueno... vale la pena soñar, yo subo el volumen y separo mi domingo para la Casa de la Literatura... y de ahí al Cordano. Nos vemos.

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